Regreso a los juegos de 1968 en México porque allí se presentó la primera manifestación política que impactó al mundo deportivo y político. Tommie Smith y John Carlos, atletas de Estados Unidos, en el podio para la premiación de los 200 metros planos. Smith, medalla de oro y nuevo récord olímpico 19.83 segundos, Carlos, medalla de bronce, 20.10; el australiano Peter Norman, medalla de plata, 20.06 segundos. Los tres llevaban insignias del Proyecto Olímpico para los Derechos Humanos, los dos afroamericanos llevaban un guante negro que representaba la pobreza del negro en su país. Smith un pañuelo negro en el cuello como símbolo del orgullo negro, Carlos con la chaqueta deportiva abierta en solidaridad con los obreros.

Cuando empezó a sonar el himno, bajaron la cabeza, cerraron los ojos y levantaron la mano enguantada en señal de protesta y apoyo por los derechos civiles de los negros en dicho país. Imagen icónica del Black Power.

El COI decidió suspender a los atletas y expulsarlos de la villa olímpica, pero el comité olímpico mexicano se opuso y sustentó que tenían visa de deportistas y eran invitados de honor.

Como era de esperarse, el imperio contraatacó y se vino con todo, hasta con amenazas de muerte para ellos y sus familias. Los dos se dedicaron al fútbol americano, finalmente reconocidos como grandes atletas. A Norman lo marginaron de manera definitiva de los equipos de atletismo australianos, no lo llevaron a Munich en 1972, a pesar de clasificar entre los 3 primeros. Tuvo una lesión en una pierna que casi le amputan, se alcoholizó y murió de un infarto. Smith y Carlos cargaron el féretro en el funeral.

Hoy, en París, se hace política en forma diferente. Enfrentarse a un contendiente israelí tiene unas consecuencias muy complejas, en especial para gran parte de naciones árabes o musulmanas que no reconocen al Estado de Israel. Como le sucedió, por ejemplo, al judoka israelí que ganó su pelea contra un rival argelino, porque éste no se presentó al tatami. Eso implica que el COI debe revisar los fundamentos de los juegos para tomar decisiones al respecto de común acuerdo con los comités olímpicos de los países implicados.

Quienes se han llevado hasta ahora el mejor rédito político en estos juegos olímpicos, son los de la Comunidad LGBTIQ al haber presentado en el espectáculo de la inauguración la obra El Festín de los Dioses, de Giovanni Bellini, un homenaje a Dionisio, el dios de la celebración. Los personajes de la pintura estaban representados por Drag Queens, en una clara demostración de lo que se pretendía con eso, la celebración de la tolerancia comunitaria.

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