El título de esta columna lo sustentan datos tan contundentes que invalidan cualquier relato que pretenda decir lo contrario.

En Colombia, el 85% de los $1.900 billones de pesos que produce el país, lo producen las empresas. Ellas aportan el 32% de los ingresos anuales del gobierno nacional vía impuesto de renta. Realizan inversiones sociales y ambientales voluntarias por unos $19 billones de pesos. E, irrigan, a través del 4% de sus aportes de nómina, solo en 2024, alrededor de $13 billones, a las Cajas de Compensación para mejorar la calidad de vida de los trabajadores de ingresos medios y bajos. Y por cada 9 colombianos que estamos ocupados en el sector privado se sostiene 1 empleado del gobierno.

Si no bastaran estos datos para reafirmar que las empresas son el antídoto contra la pobreza, revisemos entonces el ejemplo de Corea del Sur, basado en aumento de la inversión, industrialización orientada a la exportación, ahora de semiconductores, telecomunicaciones y biotecnología; mejoras en la productividad; planes quinquenales con foco en sectores estratégicos; formación técnica y científica para crear una fuerza laboral capacitada; apoyo estatal a conglomerados que son hoy líderes mundiales; disciplina social; y esfuerzo colectivo.

KOTRA en Corea del Sur y ProChile en Chile convirtieron la promoción exportadora en una política de desarrollo con resultados medibles en pobreza, desigualdad y empleo de calidad. La evidencia es concluyente: la PyME es la máquina de empleo más potente por dólar exportado. Un estudio masivo de KOTRA que analizó 256.184 empresas durante cinco años concluyó que el coeficiente de empleo de las exportaciones coreanas (14.4) supera al de la UE (10.5), Japón (9.5) y EE. UU. (7.1). Y las empresas que participaron en sus programas generaron 3.221 nuevos empleos solo en 2017 en sectores estratégicos.

En Corea, las 31.221 empresas que exportaron consistentemente por cinco años generaron 433 mil millones de dólares en exportaciones. Y en Chile, 449.848 empleos formales se traducen directamente en cotizaciones previsionales, salud e impuesto a la renta.

Colombia tiene condiciones para llegar a un destino similar. Para ello se requiere superar brechas en productividad, educación e innovación; transformar la matriz productiva; incentivar la inversión en tecnología y manufactura; transformar la riqueza en hidrocarburos y minerales en motor de desarrollo económico; y fortalecer la articulación Estado-Empresa-Academia. Es decir, tener una cancha bien diseñada y unas reglas claras y estables que les permitan a los empresarios jugar y salir victoriosos. Si ellos ganan, gana el país, ganamos todos.

@mfernandezariza