¿Cuántos empleos ha creado Gustavo Petro en su vida? Ninguno. ¿Cuántas nóminas ha firmado? Ninguna. ¿Cuántas veces ha arriesgado su capital montando un negocio? Ninguna. Sin embargo, el 1 de enero de 2026, con la irresponsabilidad del que sabe que las consecuencias las pagan otros, decidió que el salario mínimo subiría 23,7% de un solo coñazo, sin gradualidad, sin plan de transición, sin escuchar al sector productivo y sin importarle un carajo lo que ese decreto le costaría a los que sí trabajan, sí invierten y sí generan empleo en este país. Lo que siguió después lo dice todo: porque la realidad, esa que Petro nunca visita, llegó con datos que destruyen cualquier relato populista.

Los datos del DANE no mienten, pero Petro sí los interpreta con el cinismo del que sabe que su audiencia no los lee completos. El desempleo en 8,8% suena bien en un trino. La realidad duele: en un solo mes, de marzo a abril de 2026, Colombia perdió 75.000 ocupados. Y el descaro mayor: de los 701.000 nuevos empleos del último año, 235.000 los generó el mismo Estado. Sin ese empleo público financiado con la plata de todos los contribuyentes, la tasa de desempleo estaría por encima del 10%. Petro celebra con los números del sector público lo que el sector privado paga con despidos. Eso no es un logro. Es el gobierno tapando con burocracia lo que destruyó con un decreto.

Fenalco no tiene ideología. Tiene datos. Y sus datos son una bofetada directa al relato presidencial. Dos de cada tres empresas ya recortaron personal. El 80% rediseñó sus planes de contratación. Uno de cada cuatro empresarios congeló o eliminó puestos de trabajo. El 8% cerró operaciones parcial o totalmente. Petro subió el salario mínimo para proteger al trabajador. Lo que logró fue dejarlo sin trabajo. Esa es la diferencia entre gobernar con populismo y gobernar con responsabilidad.

El sector más golpeado es el comercio, el que emplea al vendedor, al cajero, al tendero. En el último año perdió 85.000 puestos de trabajo. Y la explicación del gobierno es cínica: el empleo creció gracias al Estado con contratos temporales, OPS y favores políticos, mientras el empleo privado caía. Cuando se acabe el gobierno y se acaben esos contratos, los colombianos sabrán la verdad. Y en la Región Caribe la tasa de desempleo llegó al 11.4%, Barranquilla al 10.7% y Cartagena a una vergonzosa cifra de 13.1%. Esos no son números. Son familias sin ingreso en nuestra propia casa.

Colombia no necesita más presidentes que sepan hablar de los pobres. Necesita gobernantes que sepan sacarlos de la pobreza, no hundirlos más en ella. Petro firmó un decreto, se tomó la foto y se fue a tuitear. Los 75.000 empleos perdidos en un mes, los 245.000 trabajadores del comercio en la calle y los 224.000 nuevos informales no salen en esa foto. Nunca salen. Porque en el populismo, las víctimas no tienen rostro. Solo tienen votos.

@junioryidi