Barranquilla sabe planificar. Sabe construir. Sabe encontrar la sostenibilidad financiera de sus grandes inversiones y, lo más importante, sabe mantenerlas. El Gran Malecón lo demuestra. Puerto Mocho lo demuestra. Pero quien llega por aire aterriza en la vergüenza nacional llamada Cortissoz.

Más de una década de obras inconclusas, dos concesiones fracasadas y contratos que superaron los $600.000 millones sin resultados. La Aerocivil asumió el control en septiembre de 2024 prometiendo orden.

Dos años después y para orgullo del gobierno: las obras dentro del terminal acumulan un retraso del 90% según la Veeduría Ciudadana. Ocho procesos de incumplimiento contra el contratista, multas superiores a $12.000 millones y la Procuraduría exigiéndole cuentas a la Aerocivil. Impresionante gestión.

Y mientras tanto los pasajeros sufren en silencio. En julio de 2025 el aeropuerto completó más de tres días sin aire acondicionado con temperaturas de 32 grados. En enero de 2026 volvió a fallar. Los viajeros que llegan de ciudades frías dicen sentir que aterrizaron en un horno. Apagones en equipajes, pasajeros esperando 30 minutos bajo el sol en la pista porque no aparecen las escalerillas. El gobierno que no pudo con el aeropuerto tampoco pudo con el país.

No es casualidad. Petro le ha dado la espalda a Barranquilla sistemáticamente. Le negó apoyo en seguridad cuando más lo necesitaba. Le dio la espalda en eventos internacionales como la Fórmula 1.

Y aunque Char ha pedido formalmente que le cedan la administración del terminal, Petro no lo va a hacer, porque entregarle el aeropuerto a Barranquilla sería reconocer que la ciudad administra mejor que él. Simplemente, Petro odia a Barranquilla.

Y entonces, a 90 días de irse, aparece Benedetti. El ministro del Interior, repito, del Interior y no de Transporte, anuncia la gran “megarreconstrucción” del Cortissoz.

El mismo gobierno quebrado, con déficit fiscal del 6,4% del PIB, nos vende megainversiones de última hora sin plata, sin plan técnico y sin cronograma.

¿Será que Benedetti, quien ya confesó públicamente sus ganas de ser alcalde de Barranquilla en 2027, quiere usar el aeropuerto como pista de despegue para su propia campaña? Todo encaja: anuncio electoral con avión prestado.

El Cortissoz mueve más de 3 millones de pasajeros al año. Esta ciudad no le pide permiso a nadie para crecer. El aeropuerto de Barranquilla debe ser administrado por quienes han demostrado que saben hacerlo. No por quienes llevan dos años demostrando que no.

@junioryidi