¿La frase ‘solución final’, como referencia a los crímenes nazis, no es redundancia o pleonasmo, ya que si es ‘solución’ es ‘final’? Gatopardo, B/quilla
Desde un punto de vista lingüístico, ‘solución final’ no es una redundancia, pues una solución, además de final, también puede ser transitoria, dos cosas distintas. Autoridades de la lengua, con el pudor que corresponde, sugieren que la expresión solo se emplee como eufemismo para referirse al genocidio que usted menciona. Ahora bien, existen redundancias correctas, como aquellas que sirven para poner énfasis en algo, como “Lo vi con mis propios ojos”, frase que acentúa la verdad de algo que alguien vio; o como esta otra, “cita previa”, que, aunque es redundante porque todas las citas son previas, sirve para asegurar con anticipación y certeza un encuentro entre dos o más personas.
¿Por qué la mazorca desgranada es llamada ‘maretira’? Beto Cross, Los Ángeles
‘Maretira’ es una locución rural, que el Diccionario de americanismos, de la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale), califica como colombianismo de uso en la Costa Atlántica. La palabra es más conocida como ‘tusa’, parte central y desgranada de la mazorca de maíz. El lingüista momposino Alario Di Fillippo dice que es corrupción de ‘madretira’, que en realidad “es la tira o trozo madre de la misma mazorca sin granos”. Este producto vegetal, en tiempos pretéritos servía como cepillo para lavar o alisar la ropa, para menesteres higiénicos personales y hasta para bruñir objetos.
¿Pese a su disonancia, tiene alguna utilidad la cacofonía? Aldemar Corzo Charry, Bogotá
Como sabemos, la cacofonía consiste en la cercanía en una frase o en un párrafo de sílabas o de palabras que suenan iguales o parecidas, lo que es chocante al oído; por ejemplo: “Después de la explosión vino la confusión”, “Cuando allá estuviste, ¿la viste?”. Pese a ser un vicio del lenguaje, la cacofonía puede resultar útil en ciertas circunstancias, como cuando se emplea en trabalenguas para divertir o cuando es herramienta para lograr una pronunciación ágil y articulada; por ejemplo: “Francisco le dio un mordisco a un disco”. “Compadre coco no compro porque como poco coco como poco coco compro”. También se usa para producir efectos humorísticos; por ejemplo: “Yo loco, loco, y ella loquita. – Yo lo coloco y ella lo quita”. La cacofonía, que se arregla usando sinónimos, viene de las voces griegas kakós ‘malo’ y phonē ‘sonido’, lo que traduce ‘malsonante’. De kakós ‘malo’, procede el nombre propio latino Cacus (Caco), el del ladrón mitológico.
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