Este fin de semana Colombia no solo elegirá un presidente. Se juega el rumbo que tomará el país durante los próximos cuatro años y, para muchos ciudadanos, la posibilidad de empezar a enderezar un camino marcado por años de inseguridad, la polarización y la sensación permanente de desorden institucional.
En medio de ese escenario, no debería sorprender que el liderazgo de Abelardo De La Espriella haya logrado crecer con tanta fuerza. Más allá de simpatías políticas, hay algo evidente: ha conseguido conectar con un sector importante del país que siente cansancio frente al caos y que reclama autoridad, firmeza y claridad en el rumbo, precisamente por eso ha sido objeto de toda clase de ataques.
En Colombia pareciera que cada vez que surge un liderazgo fuerte aparecen inmediatamente campañas de desprestigio, ataques personales, señalamientos mediáticos y todo tipo de intentos por deslegitimar al contradictor. Lo preocupante es que muchas veces ya no importa debatir ideas, sino destruir personas y esa lógica termina empobreciendo la democracia.
Aun así, Abelardo ha logrado mantenerse y liderar encuestas en medio de una campaña marcada por agresiones políticas constantes. Y eso no ocurre por casualidad. Ocurre porque muchas personas sienten que representa algo que hoy parece escaso en la política colombiana: convicción.
Convicción para hablar claro. Convicción para asumir posiciones incómodas. Convicción para defender el orden, la autoridad y la necesidad de recuperar el respeto por las instituciones y por la ley.
Por eso esta vez la discusión no debería reducirse al típico “votar por uno para evitar que llegue otro”. Colombia ya está cansada de elegir desde el miedo. La apuesta, para muchos ciudadanos, es votar por quien consideran genuinamente la mejor opción para enfrentar el momento que atraviesa el país.
Claro que ningún líder es perfecto. Ningún proyecto político lo es. Pero también hay momentos históricos donde los países necesitan firmeza, liderazgo y capacidad de tomar decisiones difíciles. Y buena parte de Colombia parece sentir que este es uno de esos momentos.
La gente está cansada del miedo, de la violencia, de la improvisación y de la sensación de que el país perdió el rumbo. Por eso hoy más que nunca hay ciudadanos que ven en Abelardo De La Espriella la posibilidad de recuperar autoridad y volver a poner límites donde hace tiempo dejaron de existir. Este fin de semana no se define únicamente una elección. Se define el país que Colombia quiere ser durante los próximos años. Llegó por fin el momento de enderezar el camino.
@CancinoAbog








