Desde el inicio de esta campaña presidencial he partido de la base que lo más importante para escoger candidato en esta ocasión particular no se asocia con quien sería el mejor Presidente ni cual tiene las mejores propuestas técnicas para Colombia. Mi criterio prioritario es quien puede salvar nuestra república democrática de un régimen comunista autoritario. Desde hace casi ocho meses he tenido cuatro percepciones que se han mantenido como base de mi análisis.
La primera es que Abelardo De La Espriella es un excelente candidato. Es muy ágil mentalmente para responder, hace un uso preciso y sobresaliente del idioma, tiene un fogueo extenso e intenso frente a medios de comunicación que fue afinado en su actividad profesional como litigante del derecho penal, logra proyectar la imagen específica que quiere dar y tiene un discurso claramente pensado y estudiado para conectar emocionalmente con el electorado al que le apunta, magnificado por su uso efectivo de las redes sociales.
La segunda es que Iván Cepeda es un candidato débil. Tiene una base política sólida que surge de la alta popularidad del Presidente Petro y de la enorme magnitud de los gastos del gobierno para lograr apoyos electorales. Pero como candidato muestra una imagen frágil, con unos discursos leídos en un tono plano, sin elementos innovadores en su comunicación, y con mucha dificultad para generar una conexión emocional espontánea y genuina.
La tercera es que, en cuanto a las encuestas, le creo mucho a AtlasIntel. Sin entrar en el debate técnico de los potenciales sesgos en las muestras, ni los efectos de la ley mordaza, la confianza me la genera que ha sido la encuestadora más precisa en media docena de países incluyendo en dos elecciones presidenciales consecutivas en Estados Unidos que es la campaña política más encuestada del mundo por lejos. Y que el mercado internacional de las encuestas, que no el local, funciona así: si no atinan no las contratan de nuevo.
La cuarta se refiere a los indecisos que toman una decisión de voto muy cerca de la elección. Según varios medios, aún tenemos aproximadamente 20% de indecisos, que cuando en últimas se conecten con la elección probablemente escogerán entre De La Espriella y Cepeda.
De todo lo anterior, la importancia de que quien pase a segunda vuelta sea un candidato capaz de pararse firme y defenderse, a sí mismo y al país, de los innumerables embates que va a recibir. Por eso desde una lectura netamente electoral y de campaña, pero también porque creo que puede crear una Colombia Milagro con el Caribe de protagonista, votaré con convicción por Abelardo De La Espriella.
@RPlataSarabia








