El reconocido director ruso Andrey Zvyagintsev regresa al Festival de Cannes 2026 con Minotaur, ganadora del Gran Premio del Jurado. Con esta nueva obra, el cineasta vuelve a demostrar su capacidad para entrelazar los conflictos íntimos con el deterioro político y moral de la sociedad rusa, como ya había hecho en Loveless (Premio del Jurado en Cannes 2017) y Leviathan (Mejor Guion en Cannes 2014).
Ambientada en 2022, en plena invasión rusa de Ucrania, Minotaur utiliza la guerra no solo como telón de fondo histórico, sino como una presencia corrosiva que impregna cada rincón de la vida cotidiana.
La historia sigue a Gleb (Dmitriy Mazurov), un empresario de provincia cuya estabilidad económica y familiar comienza a desmoronarse bajo las crecientes presiones del sistema. Mientras algunos conocidos emigran y otros son enviados al frente, el gobierno exige a los empresarios locales colaborar con el reclutamiento militar. En medio de ese clima de miedo y oportunismo, Gleb descubre la infidelidad de su esposa Galina (Iris Lebedeva), hecho que desencadena una espiral de violencia y degradación moral.
Inspirada parcialmente en La femme infidèle de Claude Chabrol, la película transforma el thriller conyugal en una alegoría política sobre el poder, la corrupción y la masculinidad herida. Zvyagintsev establece un inquietante paralelismo entre la brutalidad de la guerra y el derrumbe emocional de su protagonista, un hombre incapaz de controlar ni su entorno ni sus propios impulsos.
Como ocurría en The Return (2003), el director vuelve a explorar figuras masculinas marcadas por la frustración y el autoritarismo. El título remite al monstruo mitológico atrapado en el laberinto, metáfora de la violencia latente que habita tanto en el individuo como en el sistema político que lo sostiene.
Gran parte de la fuerza visual del film reside en la fotografía de Mikhail Krichman, colaborador habitual del realizador. La fría y elegante casa matrimonial contrasta con el cálido desorden del estudio fotográfico del amante, Anton (Yuriy Zavalnyouk) reflejando el estado emocional de Galina y la fractura afectiva de la pareja.
Aunque su duración resulta algo excesiva, Minotaur confirma el talento de Zvyagintsev para convertir los espacios domésticos en escenarios de tensión moral y política, construyendo un thriller sombrío donde la violencia privada termina revelando el rostro de un país entero.
@GiselaSavdie








