Mientras el país se moviliza entre energías electorales polarizadas y en muchos casos violentas, con espíritus de tigres, palomas o cepedas; yo marco una diferencia y como siempre le apuesto a la libertad de mi esencia sentipensante; por eso, hoy hablaré desde el ombligo y las venas abiertas de mis emociones, vengo a hablar de los amores como ilusión bendita y/o proyectos fallidos, vengo a darme el derecho a la ternura, a exponer mi sentir con la esperanza de impactar bonitamente a mis queridos lectores y lectoras.
Comienzo recordando la letra de una de las canciones que más me gustan de la artista Diana Burco a quien tengo el honor de llamar amiga – En la otra Vida – es su primera canción, la parió a sus 16 años y marca la diferencia con composiciones de dolor untado de violencia, esta enseña a soltar con amor y paz, y guardando fidelidad al respeto por la libertad de cada quien; se vale y mucho, liberar de tu presencia a quienes unos días tiemblan de amor por ti, mojan sueños solo con tu voz o vibran entre corrientazos erótico/poéticos y en un minuto deciden olvidarse y seguir su camino. Olvidar para no dañarnos, olvidar para no lapidarnos.
Ante ese acto de respeto lo único que se puede decir es, gracias, gracias, gracias y como dice la canción de Diana “Ay va a tocar encontrarnos en la otra vida porque quizás en esta nos equivocamos, cuando uno puede, no quiere; y creo que es ley que cuando quieras no puedas y ¡qué vas a hacer! … porque hay amores imposibles que serían perfectos, porque hay amores imposibles que serían perfectos”
Confesión modo catarsis
No entiendo muchas cosas y difícilmente voy a entenderlas, sin embargo, las abrazo. Hoy solo quiero decir que debo alejarme de lo que me genera incertidumbre, agradecer por lo que me sembró esperanzas y soltar lo que merece viajar a otros rumbos.
Soy embajadora de la libertad, por ello, amo que cada partícula de mí sea una vibración de ella, porque así respeto los derechos de cada ser. Hoy quiero decirle a ese amor efímero que hubiera querido saber cómo habría sido la relación que planeamos y si eso que planeamos se hubiera dado incluso mejor de lo imaginado, que tan cierto era su clamor de creer en los dos y no rendirnos antes de cumplir nuestros planes o si esos planes solo fueron elixir mental. Me pregunto ¿Cómo hubieran sido nuestros viajes y los acompañamientos a eventos?
A veces siento que se puede dar todo aún sin ser pareja y tenernos desde otras orillas, pero aparece la pregunta más grande y profunda ¿por qué cerramos todo sin vuelta atrás?
Ante todo, deseo personal o ruido de mi ego, mi decisión es alejarme y dejar que todo sea como el universo quiere que sea. En poco tiempo entregamos muchas cosas y no me arrepiento. De lo único que me arrepiento es de no aplazar el encuentro para otro momento y sin participación de nadie externo a los dos, sin embargo, recuerdo que nada sucede por casualidad y abrazo la calma, oxigeno mi cerebro y sigo sonriéndole a la vida.
Otras veces me dan ganas de llamarle y decirle “Hey vamos a intentarlo ahora con más calma”, o no, mejor seamos un ejemplo de complicidad y amistad, también imagino diciéndole vente conmigo a mi próximo destino internacional y charlamos con calma en algún lugar neutro. Asimismo, me dan ganas de nunca más aparecer y otras solo elevo una oración para que Dios permita que pase lo mejor y que el amor nos abrace siempre de todas las maneras y en diferentes planetas, pero siempre siendo feliz.
Finalmente, lo cierto es que sigo siendo una absoluta creyente y apostadora del amor en todas sus manifestaciones y diversidades, porque de eso bueno si dan tanto, solo que cada uno tiene la libertad de recibirlo, rechazarlo, huir o simplemente dejarlo pasar con la irrelevancia inmerecida.
Nos encontramos en la otra vida, porque estoy segura de que ya nos vimos en las anteriores y tal vez hubo cortos circuitos energéticos que nos abrumaron y confundieron (y que nos quedaron grandes). Gracias por existir no fue poco o mucho, fue el tiempo perfecto.
Me despido desde la ternura y la paz, las ganas de que todo lo bueno nos suceda, de que todos los días renovemos la consciencia de ser mejores personas y que donde estemos seamos luz, que ilumine incluso la más profunda tiniebla. Gracias, fuiste mi Ala de esperanza ahora eres mi Ala de olvido y gratitud. Que el amor siempre nos sane y salve. Namaste.


