No se trata de una urgencia, de ésos apremios que hay que atender rápidamente, sino de una emergencia vital. Podría parecer exageración, pero no. Está en juego la supervivencia de la democracia, y la vida de este país. De ése calibre es la artillería que nos amenaza. Pero hay gente que pareciera no entenderlo.
A estas alturas del partido, faltando sólo tres días, los dispuestos a votar tienen ya seleccionado por quién lo harán. Sea como fuere, incomprensible que en el Caribe aún haya gente que no considere obligatorio votar por el ‘Tigre’: se oye en corrillos y reuniones, cual cachacos, que si Paloma, que si Fajardo, que si Lizcano. Esgrimen el argumento de apoyar a quien, según alguna de las miles de encuestas, le gane a Cepeda en segunda vuelta. ¿Qué tal? Buscan jugar la final sin disputar la semifinal. Si hay segunda vuelta, ¡nos aplastan por las buenas o por las malas! Arman el caos, vándalos a las calles, constituyente popular, o lo que sea. No. De lo que se trata es de elegir ¡ahora! al candidato Caribe, y que la región conteste ¡presente! Porque seguro todos los antipetristas, o sea todo el país sensato, se unirán para derrotar a quien representa un grave peligro para la democracia, alguien mucho peor que Petro.
Empero, ¿sensato? También bastante improbable la sensatez nacional. Ya vimos en los Llanos votar por quien ofreció acabar con el petróleo, en Cesar y La Guajira apoyar a quien ofreció acabar con el carbón, en Córdoba favorecer a quien ofreció acabar con la minería de níquel, y en Cauca impulsar a los malandros. O sea, cero sensatez.
En el Caribe colombiano el grito de “Ahora o nunca” dejó de ser un eslogan pera convertirse en una emergencia. El centralismo, y más el petrismo nos han tratado como hijos de menos madre. Desde Núñez el anhelo regional ha sido contar con un presidente de aquí para intervenir en las decisiones y en las inversiones nacionales. Sólo López Michelsen, amigo del Caribe, nos trató bien, dándonos varios ministerios, destaca Humberto Salcedo en Obras Públicas, quien se lució y nos hizo importantes inversiones. Pero hasta ahí. Ya en el 70 la embarramos con Evaristo Sourdís, quien obtuvo en Huila mayor votación que aquí, somos ejemplo de antropófaga insensatez.
Hoy debemos unirnos para elegir al ‘Tigre’ en primera vuelta porque, derrotados, son capaces de la trampa que sea para que en la segunda gane Cepeda. O sea, desechemos la estúpida omofagia y la comodidad, y todos, ¡todos a una! salgamos a resolver la emergencia nacional eligiendo desde ¡ya! a Abelardo De la Espriella.
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