La política, bien concebida, busca principalmente el bienestar y el desarrollo social y económico de la gente, sus territorios y del país. A pesar de sus connotaciones positivas, las imperfecciones de su vivencia práctica generan en muchas personas frustraciones e indiferencia; no de otra manera se entiende el alto abstencionismo que se da, especialmente en las elecciones presidenciales, en promedio por encima del 41% (46.07% en 2018 y 41.83% en 2022, ambos registros en segunda vuelta).
Esa indiferencia a la hora de elegir el presidente de la República es muy peligrosa, pues debilita nuestra democracia al llevar a un menor número de ciudadanos a tomar una decisión tan trascendental para el país, que finalmente terminan impactando a las regiones y sus habitantes, tal como ha ocurrido en los últimos cuatro años con los departamentos de La Guajira y el Cesar que han sufrido las consecuencias de la arremetida gubernamental para el debilitamiento de su principal fuente de empleos e ingresos: la industria de la minería del carbón.
A pesar de la narrativa del gobierno actual el carbón térmico si tiene demanda y buen futuro. La tendencia es a crecer su consumo, específicamente en la región asiática. El consumo mundial de carbón alcanzó máximos históricos en 2024-2025, superando los 8.500 millones de toneladas. La Agencia Internacional de Energía (AIE) prevé que la demanda se mantenga alta o aumente hasta 8.900 millones de toneladas en 2027.
Colombia, con el liderazgo de Cerrejón, podrá ser un proveedor confiable de ese mercado de carbón, hasta más allá del 2034, si llegare a existir un estímulo del gobierno nacional y un buen apoyo, con diálogo permanente, de las comunidades de su área de influencia.
Esa es una responsabilidad que perfectamente se puede cumplir con el gran poder de decisión que nos otorga el voto. Estamos muy cerca de tener la oportunidad de aportar en la construcción de ese futuro esperanzador. El 31 de mayo o el 21 de junio próximos, con Paloma o Abelardo, se podrá iniciar la recuperación del rumbo y el orgullo por esa minería ambiental y socialmente responsable.
Los múltiples beneficios sociales que reciben las comunidades vecinas o del área de influencia, como resultado de la inversión social que realiza Cerrejón, los más de 12.000 empleos que genera, entre directos y contratistas, los impuestos y regalías que irradia, y su contribución a más del 40% del PIB de La Guajira ameritan ese esfuerzo electoral colectivo. No más indiferencia.
@AELopezP








