La preocupación sobre el destino del país es generalizada. Todos suponen que Iván Cepeda sucederá a Gustavo Petro en la presidencia. Es que a Cepeda se le considera mucho más dañino que Petro, quien todavía no ha terminado su labor destructora, le quedan aún cerca de 90 días, porque finalmente tuvo que aceptar que hubiera elecciones presidenciales, Donald Trump lo llamó al orden, y tenía que obedecerle al patrón, so pena de quién sabe qué consecuencias, después de lo de Maduro cualquier cosa podía esperarse.

Pero Petro se aprovisionó, y tiene a Cepeda como su candidato para sucederlo, así que se la está metiendo toda, al punto que en Antioquia liberó a los malandros que ya lo ayudaron la vez pasada. Fue un mal cálculo, pues los antioqueños caen una vez, pero no dos. Bien conocida es su solidaridad cuando se trata de temas que los afectan a todos, que funcionan monolíticamentte, ya lo han demostrado, así que, en Antioquia se irá en su contra una sustancial mayoría. Sobre todo, porque Petro también ha demostrado que detesta a los paisas casi tanto como a nosotros, que para nada somos solidarios, también demostrado: Petro nos ha quitado tantas y tan importantes cosas que sería muy largo de enumerar. Y sin embargo, pese a todo, aquí le va bien electoralmente, no importa que Álex sea el mejor alcalde del país, que nos ha entregado de todo, y que nos tiene en otro nivel. Es que somos así.

Sin embargo, a Cepeda no le irá bien, es un pésimo candidato: Heredero de la guerrilla, no se proyecta como líder, no habla, lee sus discursos, no participa en debates, no compite. Sólo está ahí, apoltronado sobre la favorabilidad del Pacto Histórico cada vez menor, pues Petro, por un lado lo apoya con las herramientas gubernamentales, pero por el otro hace de todo para reducir sus adeptos, acabó con Icetex, en contra de los jóvenes; a punta de ineficientes intervenciones está acabando con el sistema de salud afectando a todos; tiene a la economía en déficit, gasta más de lo que le ingresa; esto sin mencionar el desastre de Ecopetrol, la intervención al Banco de la República, y otras estupideces cuyos efectos la gente no siente de una, sino en mediano plazo, pero que le restan popularidad.

La gente está aburrida del petrismo, y no ve la hora que llegue la solución, que no es otra diferente al Tigre, mano firme, no más triquiñuelas santistas ni más cooperativa para los de siempre. Todo conduce a que el Tigre ganará ampliamente y, si no es en primera vuelta, le ganará a Paloma, ya que Cepeda quedará de tercero.

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