El documental Louis Theroux: Inside the Manosphere, disponible en Netflix a nivel global, expone cómo ciertas tendencias en las redes sociales influyen peligrosamente en adolescentes vulnerables. Theroux sigue a quienes se presentan como mentores de jóvenes, especialmente varones, quienes promueven una “vida exitosa” basada en valores de género tradicionales que, en la práctica, derivan en posturas misóginas. Dichas voces extremas no sólo atraen atención, sino que la viralidad las convierte en negocio. Gracias a las audiencias masivas que logran en TikTok, Instagram, YouTube, Telegram y X, y al interés de patrocinadores, transforman la provocación en ingreso, legitimando discursos cada vez más polarizados.

Entre los mensajes recurrentes aparece la idea de que el feminismo domina la sociedad, la mujer se presenta como adversaria y la explicación del supuesto declive masculino se atribuye a teorías conspirativas, algunas con verdadero tinte antisemita. Inspirados en la película The Matrix, utilizan la metáfora de la “píldora roja” que promete revelar una supuesta verdad oculta, para convocar a los hombres a “despertar” mediante discursos hostiles.

Theroux entrevista a influenciadores en Estados Unidos y Europa quienes, con lenguaje grosero y provocador, reducen a las mujeres a su apariencia y comportamiento sexual. Intenta también dialogar con las mujeres que los acompañan, pero muchas hablan cohibidas, condicionadas por la presencia masculina durante las grabaciones. En esos encuentros afloran debates sobre sexualidad, donde la poligamia unilateral se proclama como opción, el culto al dinero, la depresión y la homofobia.

El entrevistador se aproxima con calma y curiosidad, y su cámara capta tanto la teatralidad como la convicción de los protagonistas, que a menudo se filman a sí mismos, respondiendo al propio documental. No ocultan que buscan lucro, y admiten que la polémica compensa económicamente pese al costo moral.

La película, además de informar sobre este movimiento, funciona como advertencia sobre la difusión de desinformación y de conspiraciones que alimentan el odio y la discriminación entre jóvenes cuyas mentes aún están en proceso de formación. Criticada por Lilly Wachowski, coautora de The Matrix, la corriente de la “píldora roja” obliga a pensar no sólo en los responsables visibles sino en el ecosistema que convierte la intoxicación ideológica en espectáculo rentable.

@GiselaSavdie