Conformar equipos no es una tarea fácil. Es mucho más que la integración o reunión de un grupo de personas que tenga intereses o misiones en común. Tampoco constituye una labor compleja o imposible si se sigue la planificación, el orden y la metodología requerida por la excelencia.
Seleccionar, unir, animar, estimular, inspirar, convencer, persuadir, disuadir, cooperar y ejecutar son los diez verbos ideales del mejor reclutamiento. Si los miembros tienen cada uno de esos verbos, transformados en cualidades, estarás cerca de armar el mejor escuadrón de talento.
La mayoría de las soluciones de los grandes problemas que siguen sin resolverse en las sociedades pueden encontrar alternativas efectivas si se conjugan los talentos más allá de los discursos. La palabra puesta en acción es mucho más que el escenario deseado por el lenguaje para plasmar en la realidad los procesos creativos que habitan en la mente.
Se requieren liderazgos capaces de impulsar la capacidad individual, para que sea compartida de forma colectiva; vencer el individualismo debe ser la gran conquista de la organización. Articular los esfuerzos potencia la energía particular, llevando el esfuerzo a la cúspide de la voluntad. ¿Sabes trabajar en equipo? ¿Prefieres hacer tus labores sin apoyo de nadie?
Por muy eficientes que seamos, siempre será mejor tener buena compañía. Integrarnos es poner a prueba nuestra solidaridad a partir de un medidor llamado tolerancia. Eres lo que toleras, porque toleras lo que eres. Vincularnos a un buen equipo es el principio de la sociabilidad exitosa. Es mucho más que un asunto de ganar o perder, es una razón para ser y existir. Participar es la clave social. Intervenir anuncia el deseo de todos, si estás disponible para escuchar. Deja de aislarte, con alianzas certeras, puedes ser mejor.
Si el equipo la está pasando mal porque los egos, las rivalidades, el exceso de confianza, la mala competencia, el desinterés o los resentimientos imperan en las relaciones e interacciones, se necesita el tratamiento que alivia el malestar provocado por las diferencias: la cura perfecta para la división es la adición de la creatividad individual estimulada por los referentes. Cuando la tensión es alta, se puede evitar la ruptura con la receta preferida por la virtud: dale la razón a quien la tiene y apoya a quienes se equivocaron. Los aciertos disminuyen las controversias, si se valoran las causas del error.
‘Talencura’ es el tratamiento eficaz para extirpar el mal ambiente en los equipos de trabajo. Su régimen no conoce la imposibilidad. Es tu genio tomando el control, para inspirarte.
@JulioCesarHT


