¿Por qué se dice ‘Fulano está en babia’? Arnulfo, B/quilla
No es ‘babia’, sino ‘Babia’, territorio de las montañas de León (España). Esa comarca era rica en fauna, y la gran diversión de la realeza era la caza. Muchas veces, a funcionarios que necesitaban consultar al rey les decían que este estaba en Babia. Entonces, estar alguien en Babia es estar distraído, enajenado, pensando en cosas distintas de sus ocupaciones.
¿Por qué a la persona que carga una caja llena de dulces sostenida con una cuerda le dicen ‘chacero’? Beto Cross, Los Ángeles
El Diccionario de americanismos define ‘chaza’ como palabra propia de la Costa colombiana, con el sentido de “recipiente a manera de artesa [o caja o batea] en que se venden dulces o frutas”, tal como antaño veíamos a la entrada de los cines o de los estadios en Barranquilla. ‘Chacero’ es quien porta una ‘chaza’. El sufijo -ero se usa en español para indicar un oficio: ‘barrendero, plomero, carnicero, todero’.
¿La sexualidad en Cien años de soledad es la típica de la Costa? Pedro Striedinger, Bogotá
La sexualidad en la novela está de acuerdo con las costumbres de la Costa (por ejemplo, los hombres tienen más de una mujer), pero en este caso es una sexualidad día a día amenazada por el incesto, miedo ancestral de la humanidad y profecía negativa para el destino de la familia. Por eso, José Arcadio Buendía y Úrsula Iguarán, que eran primos, por pudor de la última, pero, sobre todo, por temor al incesto, retrasan un tiempo la consumación de su matrimonio, lo que genera las burlas de Prudencio Aguilar, quien desconocía que esos chistes le costarían la vida a manos de José Arcadio, cuya conciencia y tranquilidad habían sido trastornadas. Finalmente, el incesto lo cometen Amaranta Úrsula y su sobrino Aureliano, sin que ninguno de los dos lo sepa. La sexualidad de Cien años de soledad es misteriosa. Ese enigma, que es extraordinario, lo otorga, reitero, el temor al incesto que la permea, que es el temor a la ruina de la estirpe. Úrsula Iguarán y Fernanda del Carpio, casadas con muchos años de diferencia, el día de sus respectivas bodas vestían unos aparejos que les impedían intimar con sus maridos. Esto muestra el recato y la rígida educación de las mujeres costeñas de cierta condición, como Úrsula, o de mujeres de otras latitudes, pero relacionadas con la Costa, como Fernanda. Porque las dos eran señoras de cierto tono, muy distintas, por ejemplo, de Pilar Ternera y de Petra Cotes, mujeres de baja estofa, que no pertenecen a la estirpe, pero que son mujeres de los hombres de la estirpe.
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