Vaya sorpresa la que nos tenía, otra vez, este Junior de Barranquilla, de la mano del profe Alfredo Arias. El equipo del Alma ha vencido a Millonarios, al que pudo haber goleado si no hubiera sido por el arquero Diego Novoa, y se mostró como el campeón que es: grande, suficiente y montado en el juego.
Cuatro días después de caer con Santa Fe en la Superliga, y en ese mismo estadio, Junior volvió allí para dar un repaso al equipo azul, impidiéndole salir del mal momento que vive en su entorno al ser derrotado dos veces, en el inicio de la Liga, como visitante contra Bucaramanga, contra Junior como local, y por el mismo marcador 2-1.
Digo que para Junior era un imperativo para su tranquilidad, ganarle a Millonarios, pero más que ganarle, borrar la imagen dejada ante Santa Fe.
Y allí es donde Arias, con pequeña decisión, sin remover los cimientos de su equipo, cambió el decorado: volvió a jugar con los que “ya estaban”, con los que se coronaron recientemente campeones. Sin alarmas ni aspavientos.
En la alineación titular siguió con el ‘Cachaco’ haciendo pareja con Peña, y no Pestaña, con Ángel en pareja con Celis, y no Ríos, con Canchimbo y no Pérez, con Teófilo y no Muriel, con Silveira, Chará, Herrera y Suárez, más Barrios “que hizo de Enamorado”, el único de los recién llegados, que jugó todo el partido con gran suceso.
Volvió a los orígenes y con ello se vio al equipo campeón con su cadencia para jugar bien y bonito al fútbol, para someter al rival, anotar goles y ganar.
Y en medio de las cosas simples, algo importante que se mostró en el terreno de juego, la solidaridad. La base del éxito de este Junior es la cohesión grupal dentro y fuera de la cancha. Más que el reclamar o protestar entre jugadores, fue el apoyar, ayudar, corregir y bravear en el juego fuerte cuando se presentó.
Junior está armando un nuevo equipo con la introducción de seis jugadores recién llegados. Ha jugado 4 partidos con 20 días de entrenamientos. Luego tengamos un poco de paciencia en el paso a paso del equipo. Será, el mejor aporte de la hinchada…








