Rafael Escalona, en El pobre Juan, y Luis Enrique Martínez, en Rosita, dicen que le dejaron a Juan y a Rosita sendas “cartas escritas”. ¿Está bien decir ‘carta escrita’? Fundación de la Décima Improvisada, Campo de la Cruz

No lo está, aunque el lenguaje para el canto inherente a esas canciones lo admite. La ‘carta escrita’ de Escalona era para su amigo Juan, y en ella le anuncia que su mujer, que había quedado bajo el amparo amistoso de Escalona, se había ido de viaje, es decir, lo había abandonado, pero para no afrontar el trance de darle en persona tal noticia “Le dejé una carta escrita./ Le puse: ‘Mi querido Juan,/ Una mujer no necesita, caramba,/ Bendición para viajar…’ ”.

Por otra parte, Luis Enrique Martínez, con frecuencia se le perdía a su mujer Rosita, pero una vez “Me mandó a decir Rosita/ Que ella siempre está de duelo,/ Pero le mandé una carta escrita/ Que le sirva de consuelo”. En las dos canciones es evidente la configuración de pleonasmos.

De hecho, la palabra ‘carta’ deriva del latín charta ‘papel, papiro’, y hoy es definida en todos los diccionarios como ‘papel escrito, epístola, misiva’. Ahora bien, un pleonasmo es la utilización innecesaria de palabras; por ejemplo: “Cállate la boca. Voy a salir afuera. Me lo dijo a mí”. Pero mejor es: “Cállate. Voy a salir. Me lo dijo”.

Volviendo a los dos compositores, no tanto por ignorancia cuanto por necesidad expresiva, y en aras de la métrica, de la melodía y del mensaje mismo, seguro que solo quisieron poner énfasis en lo expresado.

Esos deslices idiomáticos son frecuentes y se admiten en poemas, canciones y en otras manifestaciones del arte escrito. Es la llamada dictadura de los poetas, de los compositores, de los narradores que, doctos o no, como dueños que son de sus obras, se sienten facultados para hacerles esguinces a ciertas normas.

Mi suegro es necio y rumbero, y cuando llega en temple por el whisky, mi suegra solo dice: “Ese Ricardo es la sarda”. Albert Ferrán, B/quilla

El término ‘sarda’ lo conozco con el mismo sentido que usted anota, es decir “alguien muy necio”. El Lexicón de colombianismos lo registra como “el que molesta, el travieso, el inquieto”, y añade que en la Costa también existe ‘fiera sarda’ como alusión a una persona “áspera, bruta, energúmena, de carácter violento e intratable”.

La palabra se asocia a la isla italiana de Cerdeña, cuyos nativos son llamados ‘sardos’, y a unos pequeños peces comestibles que por allá abundan, que los romanos denominaron ‘sardinas’. Un adjetivo y un nombre común que indican nacionalidad o naturaleza.

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