La semana pasada sucedieron unos hechos derivados de la larga batalla ambiental desencadenada por Ciudad Mallorquín a causa del arrasamiento de miles de hectáreas de bosque seco tropical en Puerto Colombia.
Lo primero que destaco es la audiencia de pacto de cumplimiento del jueves 19 citada por la magistrada Ana Margoth Chamorro del Tribunal Administrativo de Cundinamarca, para dar trámite a la acción popular de la Procuraduría que plantea pretensiones de orden ambiental y urbanístico relacionadas con la ciénaga de Mallorquín y su entorno. Nos complace que la magistrada nos haya ratificado a María Correa y a mí como coadyuvantes de la demanda negando el recurso de los abogados de la parte demandada.
Los ministerios de Vivienda y Ambiente, el Departamento del Atlántico, el Área Metropolitana, la Alcaldía de Puerto Colombia y la Triple A no presentaron fórmulas de pacto. La CRA mostró los avances parciales en la actualización del Pomca (sobre este nuevo Pomca escribiré cuando se haya consolidado su versión definitiva). Subrayo la presencia en la audiencia de la Defensoría del Pueblo, que, por decisión de la doctora Iris Marín, coadyuvó la acción popular.
El segundo hecho relevante es que vino a Barranquilla (el miércoles 18, jueves 19 y viernes 20) una comisión de la Defensoría del Pueblo a realizar una visita de campo y coordinar un espacio de la CRA y Barranquilla Verde con la sociedad civil. Se efectuaron recorridos en la ciénaga de Mallorquín, los predios Pajonal, Pavas y Miramar, el arroyo León, lago El Cisne y Alameda del Río.
La demanda de la Procuraduría sigue su curso al resultar fallido el pacto en la audiencia del 19. Antes del fallo se escucharán unos testimonios. Relievo que nuestra coadyuvancia obre como prueba dentro del proceso.
El 20, en la sede de la Defensoría, se aprobó convocar una reunión, enmarcada en la actualización del Pomca, con la CRA, Barranquilla Verde y la sociedad civil para un tema crucial: el tratamiento a los ecosistemas situados en Barranquilla pertenecientes a la cuenca de la ciénaga de Mallorquín, como el lote Las Pavas, declarado urbano en el POT 2014 sin estar urbanizado, que no está en jurisdicción de la CRA porque Barranquilla tiene autoridad ambiental. En Pavas deberían destinarse, al menos, unas 40 hectáreas para un megaparque urbano. Se necesita. Tenemos solo pequeños parques y estamos lejos de los estándares internacionales de metros cuadrados de áreas verdes por habitante. El Plan de Desarrollo del alcalde Alejandro Char reconoce que está desapareciendo el bosque seco tropical. Hay que preservar una parte de lo que queda en beneficio de la salud climática.
@HoracioBrieva







