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No es el momento más favorable para poner el título de esta columna. Después de un comienzo de temporada tan flojo, frustrante y desalentador como el vivido por Junior –con la derrota 2-0 ante Tolima y la pérdida de la Superliga ante Santa Fe (1-1 y 3-0)—, lo más común y visceral es unirse a las voces que aseguran que “nada sirve”, que todo huele a estiércol y que el panorama pinta horrible.

Apenas van tres partidos. Una cosa es, específicamente, la vergonzosa y decepcionante derrota del cuadro ‘tiburón’ en Bogotá, impotente en ataque, bondadoso en defensa, con un Jermein Peña pasado de revoluciones y errático, un Jhomier Guerrero desdibujado, un Yeison Suárez intrascendente, un Juan David Ríos haciendo novatadas, un Chará sin chispa, un Muriel sin ritmo y un Jannenson Sarmiento que todavía no enciende, y otra cosa es lo que puede ofrecer el equipo cuando todos estos jugadores se pellizquen, se pongan a tono, mejoren, tengan más entrenamientos y partidos juntos, se acoplen, se recuperen los lesionados, y vuelvan a jugar con el cuchillo entre los dientes, como en la recta final de la Liga II 2025.

Hay con qué aclarar el horizonte y perfumar el ambiente, y no me refiero únicamente a Teófilo Gutiérrez y su apodo. Existen muy buenas piezas para que Arias las encaje y el andamiaje de Junior vuelva a funcionar y a avanzar en una ruta agradable hacia la victoria.

Es cuestión de tiempo. No es un dato menor que Junior perdió al futbolista más desequilibrante del anterior torneo, José Enamorado, y no lo va a reemplazar perfectamente de la noche a la mañana, menos si los jugadores llamados a sucederlo, como Cristian Barrios, apenas acaban de llegar y acumulan escasas sesiones de entrenamiento en el plantel.

Que toca olvidarse de Enamorado y marchar exitosamente con los nuevos… por supuesto, pero es algo puede tomar sus días o semanas. Toca ensayar, practicar, conocerse, y no ha existido mucho margen para eso en el comienzo de una temporada atípica: sin los mínimos días para una buena preparación, con una inoportuna Superliga en medio (debería disputarse más adelante), sin partidos de fogueo, con competencia domingo-miércoles-domingo y con la limitante de poder inscribir solo 25 jugadores profesionales.

A pesar de todos esos atenuantes, confío en que Junior realizará una buena campaña de la mano de Alfredo Arias, un entrenador que ha demostrado capacidad en el fútbol colombiano y que hace apenas un mes bordó la undécima estrella.

También confío en la calidad de Muriel y en que la va a romper a medida que vaya encontrando su mejor forma física. Sí, seguro, confío en Arias, Muriel y Junior.