Nuevos elementos sacuden uno de los casos más impactantes de la política reciente en Colombia. El asesinato de Miguel Uribe Turbay habría sido ordenado por la Segunda Marquetalia, según la confesión de uno de los condenados por el crimen.
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Se trata de un testimonio entregado ante la Fiscalía por un implicado en el caso, quien aseguró que la estructura armada ilegal no solo estuvo detrás del ataque, sino que también coordinó su ejecución a través de una red criminal.
El magnicidio ocurrió en junio de 2025 en Bogotá, durante un evento político, y provocó una fuerte conmoción nacional por tratarse de un precandidato presidencial en plena campaña.
De acuerdo con la declaración Simeone Pérez Marroquín, alias el Viejo, condenado este viernes a 22 años de prisión por el magnicidio del líder político, el crimen fue planificado con antelación y contó con participación de varios actores coordinados.
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El condenado, según revelo revista ‘Semana’ este sábado, relató que fue contactado días antes del atentado y que la operación hacía parte de una estructura organizada que actuaba bajo órdenes superiores.
La Segunda Marquetalia habría dado la orden del crimen de Miguel Uribe, según el testimonio
Según el relato entregado a la Fiscalía, la orden específica de asesinar al político habría sido impartida por un comandante de una de las disidencias de las antiguas Farc: “El grupo que ordenó el atentado en contra del senador Miguel Uribe fue la Segunda Marquetalia”, confesó el Viejo en el interrogatorio.
La instrucción directa habría sido impartida por José Manuel Sierra, conocido como alias Zarco Aldinever. Este hombre era considerado uno de los mandos de confianza de Iván Márquez, máximo jefe de esa estructura armada ilegal, que surgió tras el proceso de paz con excombatientes que retomaron las armas.
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De acuerdo con el testimonio, alias Zarco Aldinever, quien murió meses después del crimen en medio de confrontaciones armadas en zona fronteriza, no solo habría validado la operación, sino que también evaluó personalmente a quienes participarían en ella.
El condenado relató que viajó hasta la frontera con Venezuela para reunirse con este comandante, en un encuentro clandestino donde se definieron detalles del vínculo con la organización.
Cómo planeó la Segunda Marquetalia el crimen de Miguel Uribe
La confesión de ‘El viejo’ además revela que el crimen no fue improvisado. Por el contrario, habría existido una fase de inteligencia previa, seguimiento al político y múltiples intentos fallidos antes del ataque definitivo.
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Inicialmente, según Simeone, el plan era ejecutar el asesinato en otro punto de la capital. Sin embargo, la operación fue modificada hasta concretarse en el parque El Golfito, en el barrio Modelia.
El relato también detalla la participación de varios actores: desde quienes hacían seguimiento, hasta quienes facilitaron el arma y coordinaron al sicario, un menor de edad que finalmente disparó contra el dirigente político.
Alias el Viejo aseguró que fue contactado por Kendry Téllez Álvarez, alias Yako, un exintegrante de las Farc que posteriormente se vinculó a la Segunda Marquetalia. A través de él se canalizaron las órdenes y se coordinó la ejecución del plan. El esquema incluía logística, transporte, armamento y comunicación permanente entre los implicados.
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‘El Viejo’ y ‘Yako’ ya se conocían de tiempo atrás, pues ambos habían compartido tiempo en prisión: “Yo lo conocí en la cárcel La Picota de Bogotá. Hace más de 15 o 20 años coincidimos allí mientras estábamos privados de la libertad”, relató Simeone.
Así fue como ‘El Viejo’ se enteró del plan contra el precandidato presidencial del Centro Democrático: “Recuerdo que días antes del homicidio del senador, Kendry Téllez Álvarez, alias Yako, salió de la cana (cárcel) y me contactó. Me dijo que había unos negocios buenos, pero que tenía que ir a hablar con un man en la frontera (…) Me dijo que los trabajos eran importantes, como mover armas y cometer homicidios, pero que para poder trabajar yo tenía que ir a conocer a una persona importante. Hablaba de esa persona, que supuestamente estaba en la frontera, con respeto, como con jerarquía".
Esa persona con la cual se encontraría Simeone era alias Zarco Aldinever: “Me dijo que había unas cosas que hacer, pero que necesitaban ver mi perfil (...) Que él ya sabía quién era yo y que por eso me quería conocer en persona para saber si estaba dispuesto a trabajar directamente con ellos. Como yo estaba allá, le dije: ‘Listo. Sí, señor, de una, a eso fue que vine’”.
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Tras dicho encuentro, a ‘El Viejo’ se le dio la orden de “entenderse” en adelante con ‘Yako’. “Su contacto es Yako; entonces, usted se entiende con él a partir de este momento y cualquier cosa es directamente con él porque yo no puedo estar saliendo como Pedro por su casa”, le dijeron.
La Segunda Marquetalia ofreció millonaria suma por el asesinato del precandidato Miguel Uribe
Uno de los aspectos más sensibles de la confesión tiene que ver con el dinero detrás del crimen.
Según el testimonio, la disidencia habría ofrecido una suma cercana a los 1.000 millones de pesos por concretar el asesinato. Además, se habrían destinado otros 600 millones de pesos para interferir en la investigación o evitar que los responsables fueran identificados.
Así se ejecutó el homicidio de Miguel Uribe Turbay
El primer contacto de ‘El Viejo’ con Miguel se dio días antes del atentado, cuando recibió la orden de ubicar a una persona sin saber inicialmente de quién se trataba. “Me dijo: ‘¿Está dispuesto todavía a trabajar?’. Yo le dije que sí (…) Me dijo que fuera a un parque, a un salón comunal, que el más importante ese es”, relató.
Una vez en el lugar, identificó al político en medio de un evento público: “La gente empezó a hacer alboroto. Entonces, vi que era el candidato Miguel Uribe (…) le tomé una foto cerquita porque todo el mundo le estaba tomando fotos. Esa foto la guardé, pero no la envié en ese momento”.
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Esa imagen fue clave para avanzar en el plan. Posteriormente, la entregó a alias ‘el Costeño’, quien tendría un rol determinante en la fase operativa del crimen.
El atentado no se ejecutó en el primer intento. Según el testimonio, hubo un plan previo en otro sector de Bogotá que fue abortado: “Esa vuelta se iba a hacer en el barrio Villa Amalia, pero no hubo nada porque ese día no se presentó el candidato (…) eso quedó en stand-by”.
Finalmente, la operación se trasladó al parque El Golfito, en Modelia. Allí se concretó el ataque, tras una coordinación en tiempo real entre los implicados. “Eso fue como al mediodía (…) ‘Lleguen al parque El Golfito, ahí se va a hacer la vuelta’”, indicó.
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Minutos antes del atentado, ya en el punto de ejecución, apareció en escena Katherine, alias Gabriela, quien tenía en su poder el arma. Según el testimonio, su rol era entregarla al grupo que ejecutaría el ataque. “Ella me llamó por videollamada y me dice: ‘Ya estamos y hay movimiento’. Yo le digo: ‘Bueno, hágale’”, relató alias ‘el Viejo’, ubicándola en el momento clave previo a los disparos.
El arma fue entregada en el sitio y manipulada instantes antes de ser usada. “Me pregunta algo del arma; yo le dije que no tenía que hacerle nada (…) Chipi me dice que la va a poner tiro a tiro. Le digo que lo haga como quiera, pero que lo haga”.
Poco después, recibió la confirmación del ataque: “‘Listo, ya fue’, me dijo Chipi (…) iba como agitado y nos desconectamos”.
Sin embargo, el precandidato no murió en el lugar. Días después, alias el Viejo entendió que el pago dependía del desenlace fatal: “Eso quedó mal (…) esperemos a que se muera el senador porque plata no dan hasta que el man no se muera”.
El rol de cada implicado en el crimen de Miguel Uribe
La confesión también permite reconstruir el papel que desempeñó cada uno de los involucrados en el magnicidio, evidenciando una estructura jerarquizada.
Alias el Viejo actuó como articulador logístico. Fue quien identificó al objetivo, coordinó contactos y sirvió de enlace entre los niveles operativos. Además, participó en la planeación y ejecución indirecta del atentado.
Kendry Téllez Álvarez, alias Yako, aparece como el enlace con la estructura superior. Fue quien lo contactó, le transmitió las órdenes y coordinó las acciones. “Quien me informó que la Segunda Marquetalia era la que había ordenado esta operación (…) fue Kendry”, declaró.
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Élder José Arteaga Hernández, alias el Costeño o ‘Chipi’, habría sido el encargado de la ejecución operativa. Según el relato, realizó el reconocimiento del lugar, coordinó en terreno y fue quien reclutó al sicario menor de edad que disparó.
Katherine Andrea Martínez, alias Gabriela, tuvo el rol de transportar y entregar el arma. “La china Katherine tenía que entregarle el arma (…) yo la contacté y la cuadré para que llegara”, explicó el confeso delincuente.
El autor material fue un menor de edad, quien ejecutó el ataque en el parque El Golfito, bajo las instrucciones de los demás implicados.
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Finalmente, en la cúspide de la estructura aparece la Segunda Marquetalia, señalada como la organización que habría ordenado el crimen, a través de alias Yako y, según la confesión, bajo directrices de mandos superiores.
El propio Simeone reconoció que la presión dentro de esta estructura era determinante: “Si no ejecutaba esa orden, iba a tener problemas con esa gente (…) me hubieran podido ajusticiar”.




















