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Me pareció acertado que el candidato a la presidencia Abelardo de la Espriella haya escogido un técnico especializado en el manejo de las finanzas como su fórmula vicepresidencial; el economista de la Universidad del Rosario y exministro de Hacienda y Comercio Exterior, José Manuel Restrepo Abondano; en lo que definitivamente no estoy de acuerdo es con los ataques personales entre los aspirantes a reemplazar al actual mandatario Gustavo Petro, el próximo 7 de agosto; estoy seguro que los colombianos queremos son debates serios y con propuestas para recomponer el país, en forma especial en el sistema de salud, seguridad y en lo económico.

No me agradan las criticas que en algunos medios de comunicación y en redes sociales le hacen al candidato a la presidencia Abelardo de la Espriellla, por su trabajo como litigante en procesos a narcotraficantes y mafiosos. Estos ataques no tienen ninguna validez y menos sentido e importancia porque ningún Abogado y mucho menos especializado en la rama del Derecho Penal trabaja, labora o litiga para defender ángeles, serafines ni querubines; más bien es oportuno recordar que la principal misión de un abogado es defender los derechos, intereses y libertades de sus clientes —ya sean personas o empresas— bajo el amparo de la ley y en búsqueda de la justicia.

Entonces tendríamos que criticar y hasta censurar a todos los Abogados Penalistas que han tenido trascendencia en los tiempos presentes como Jaime Granados Peña, Francisco Bernate Ochoa y Jaime Lombana Villalba, entre otros; también a los más famosos litigantes en tiempos pasados como Pablo Salah Villamizar, Tayed Vega, César Montoya Ocampo, Horacio Gómez Aristizábal, Fermín Ospina Torres; también al más famoso Abogado Penalista y político liberal asesinado el 9 de abril de 1948 en Bogotá, Jorge Eliécer Gaitán Ayala y al jurista que hacía tambalear a presidentes y ministros con sus actuaciones, pretensiones y documentos jurídicos, el “tumba decretos” César Castro Perdomo.

Para concluir este comentario me parece que es oportuno transcribir algunas frases célebres y rotundas sobre los abogados, su misión y la situación de los clientes a los que defienden en un proceso en el marco de una actividad profesional donde priman la astucia, el equilibrio y lo bueno.

El escritor inglés Charles Dickens sentenció:

“Si no hubiese gente mala, no habría buenos abogados”.

En un aparte de la novela Doña Bárbara, escrita por el novelista venezolano y presidente del vecino país, Rómulo Gallegos, se afirma:

“El mal es temporal, la verdad y la justicia imperan siempre”.

En la serie sobre el abogado Perry Mason,abogado litigante y detective estadounidense ficticio, está la siguiente frase:

“Casi cualquier persona es capaz de cometer un delito en determinadas circunstancias”.,

Victor Hugo, famoso poeta, dramaturgo, escritor y novelista romántico francés, autor de la obra “Los Miserables” aseveró:

“Ser bueno es fácil. Lo difícil es ser justo”.

Jorge Enrique Giraldo Acevedo

jgiraldoacevedo@yahoo.es