El Heraldo
Presentación de un grupo folclórico de carranga en el marco del Festival de Colonias, una celebración tradicional que agrupa las más arraigadas tradiciones de la cultura santadereana y de la calidez de su gente. Huber Bustamante
Turismo

Bucaramanga le apuesta a un turismo enfocado en sus raíces

Variada oferta cultural, múltiples alternativas gastronómicas, el encuentro con uno de los mejores cafés de Colombia y las historias en sus comunas son algunos de los atractivos que ofrece la ‘ciudad bonita’.

Decía Juan Gossaín que el barranquillero podía darse el lujo "de nacer donde le diera la gana". Con una consigna similar, multiplicada a través de los años gracias a los atributos de la oralidad, los habitantes de Bucaramanga dan la bienvenida a los foráneos que pisan su suelo diciendo: "el que pisa la tierra de Santander... ¡ya es santandereano, mano!".

El natural perfume de las montañas baña la atmósfera de una ciudad que combina en su arquitectura la historia de los antepasados con el arrollador ritmo de la globalización. Quien proviene de tierra caliente encuentra en su temperatura un frío acogedor que suele rondar los 21 grados y que es bien acompañado por el sol que aclimata el ambiente y que hace perfecto el uso de cualquier tipo de vestimenta.

A Bucaramanga se puede llegar en avión, con precios que rondan entre $350.000 y hasta poco más de $500.000, o también por tierra en bus, cuyo precio es de $80.000 pesos.

Huber Bustamante

Con los pies sobre la tierra y el equipaje en mano están los servicios de taxi cuya cuota mínima es de $5.000 para los trayectos en la ciudad. Al estar fuera de ella y tener que pagar peaje, en caso de llegar vía aeropuerto, el precio desde la terminal hasta la urbe suele ser de 20.000 y hasta 25.000 a casi todos los destinos.

¿Y a dónde llegar? Entre la diversa variedad hotelera puesta a disposición del público en Bucaramanga destaca el Hotel Tryp by Wyndham, de cómodas habitaciones y ubicación estratégica para la conexión con los puntos más recorridos de la urbe: sus parques, museos, bibliotecas y su zona rosa.

Estando en la ‘ciudad bonita’ las ofertas turísticas aparecen para complacer toda clase de gustos: los parques ofrecen ciclorutas gratuitas y cualquier espacio puede ser el escenario perfecto para las puestas en escena de obras de teatro al aire libre o funciones de cine a la calle.

En cualquier lugar se pueden encontrar las afamadas hormigas culonas, cuya experiencia de sabor invita al cuidado del medio ambiente, bastante protegido en Bucaramanga a través de la defensa de los animales y el cuidado de las calles, por las que se puede transitar sin encontrar basura.

Los murales: un imaginario de superación colectiva
Huber Bustamante

También hay actividades que conectan al turista con la identidad del bumangués de calle. Una experiencia que permite conocer de cerca la historia de la ciudad puede vivirse en la comuna 14 existe la posibilidad de gozar de recorridos por la alta montaña, guiados por los propios habitantes que, hoy rehabilitados, fueron en el pasado los artífices de un espectro de inseguridad que llenó de luto y violencia el espacio montañoso de la urbe durante varias décadas.

Hoy la realidad es otra y utilizan sus paredes para ilustrar la realidad que vive en ellos: sus memorias, su presente, sus amores y esperanzas, todo retratado en coloridos murales que llenan de color la comuna más visitada del Santander.

Otro plan que puede disfrutarse en la ciudad rodeada por la Cordillera de los Andes es el disfrute de un café en cualquiera de sus esquinas. Rodeado de las sonrisas y el temple de la gente bumanguesa, se puede encontrar en hombres y mujeres la seguridad que brindan los corazones confiados y orgullosos del suelo en el que nacieron.

Los hombres son los encargados de dar la última palabra en el lugar. Sin embargo, la mujer bumanguesa se hace sentir como la autoridad heredada de sus ancestros Guane, indígenas dedicados al trabajo y, sobre todo,  al trabajo con sus propias manos.

Café, orgullo e identidad
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Esas manos bumanguesas son las encargadas de recolectar el café Mesa De los Santos, cultivado en la Hacienda El Roble y reconocido por su grano HR61, destacado comercialmente en Colombia bajo el nombre de “Umpalá”, que no es solamente el mejor del país, sino uno de los tres mejores del mundo, comercializado a un precio de $95.500 en un estuche de 454 gramos.

El grano de café en sus diferentes tipos, tales como caturra, moca, geisha y wush wush, nace y crece en los cafetales de la finca que ofrece a los turistas una experiencia con hoteles para hospedaje y la posibilidad de cosechar con sus propias manos el café que atraviesa un largo proceso hasta alcanzar el granulado que termina en la taza sobre la mesa.

Más cerca del cielo, debido a la altura, el silencio predomina en las hectáreas llenas de paz y de manos campesinas que encuentran en los cafetales el trabajo del cual se enorgullecen.

Incentivar el turismo en esta zona del país ha permitido que la administración de Bucaramanga pueda trabajar de la mano con Fontur, por medio de famtrips, para mostrar los espacios recónditos de una cultura que sobrevive no solamente con el grano de café, sino también con los procesos del afamado calzado bumangués, cuyo reconocimiento nacional motiva a los trabajadores de esta industria a mantener sus orígenes y tradiciones para brindar la máxima calidad en el calzado.

Así es el caso de la zapatería Camila Oviedo, que calza el pie femenino desde hace más de 25 años y que cuenta con un reconocimiento en varios países. Similar caso  se vive con marcas como Alicia Wonderland, de estilo más juvenil, y cuyos diseños recorren el mundo a través de su línea de embajadores.

Pero no se puede hablar de Bucaramanga sin mencionar los atractivos de su gastronomía, un dulce pecado que invita al descubrimiento de sabores representativos, artesanales, y que mezclan estilos y culturas para el agrado de propios y extraños. Una cosa debe ir de la mano con la otra y la muestra latente de eso se ofrece en restaurantes como Cotiza Longaniza, donde se sirve uno de los mejores chicharrones de Colombia.

Huber Bustamante

 El toque de la sazón impregnada por las recetas del chef Carlos Ibáñez ha sido motivo suficiente para que turistas de todas partes del mundo lleguen hasta las puertas del recinto para probar la variedad de recetas que este lugar ofrece.

Similar experiencia puede disfrutarse en ‘Maíz Pelao’, un espacio que reúne sabores de todas partes del país y que combina la arquitectura de su espacio con la cálida tranquilidad que se palpita en las calles bumanguesas.

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