Venezuela merece ser libre. Los millones de venezolanos que hoy están en la diáspora merecen volver a su país, y quienes viven bajo este régimen merecen una vida libre, con derechos, sin opresión y con oportunidades.
Machado dedicó hoy el Nobel de la Paz, por medio de su hija, Ana Corina Sosa, quien recibió el galardón en su nombre, a todo el pueblo de Venezuela y a los “héroes” que luchan por la “libertad”, además a los líderes del mundo que “acompañaron y defendieron” su causa.
Mi sugerencia es superar el abuso de las narrativas falsas con hechos y datos, no dejándose llevar por discursos populistas y contrastando las cifras. Es desafiante, pero en una democracia es necesario.
En Colombia nos inquietan los problemas estructurales de nuestro sistema político, pero pasamos por alto un aspecto elemental: la calidad del sistema depende de la calidad del debate público, y este, a su vez, de las capacidades con las que contamos para participar en esa discusión.
En Colombia ya se gravan las bebidas azucaradas y los alimentos ultraprocesados, supuestamente para cuidar la salud pública. Se nos trata como ‘bebés’ a los que hay que guiar a punta de impuestos. Una sociedad libre preferiría programas voluntarios de educación y consumo responsable en vez de coerciones fiscales disfrazadas de salud pública.