“El pueblo de Venezuela todavía no ha celebrado lo que sabemos ya es un camino irreversible e incontenible hacia la democracia y hacia el reencuentro”, expresó en el Hay Festival de Cartagena de Indias.
Rubio enfatizó que, aunque se puedan celebrar elecciones, estas no serían libres ni justas si la oposición no tiene acceso a los medios de comunicación ni se le permite participar plenamente.
Retrocede la democracia de la mano del populismo de todos los colores. El asunto es tan grave que el que debiera ser el líder democrático de Occidente, el presidente de los Estados Unidos, no teme decir de sí mismo que es “un dictador”. No lo es, pero después de su declaración de Davos queda clarísimo que quisiera serlo.
El contexto actual nos indica que, si no hay una unión alrededor de un candidato con reales posibilidades de ganar, se le facilitará aún más el camino triunfal al candidato Cepeda.
Por eso la responsabilidad ahora recae en Estados Unidos. Si decidió usar la fuerza, que sea para defender esos principios. Usarla solo tiene sentido si es para que 24 millones de venezolanos vivan mejor.