Creo en la moderación porque solo ella hará posible una democracia con paz, pluralismo y libertades. Pero tengo claro que la moderación es hoy en Colombia una gota en un océano de polarización. Por eso los extremos lideran las encuestas y sondeos.
Cada uno de los colombianos habilitados para ejercer su derecho al voto tenemos la responsabilidad de elegir dirigentes que sepan interpretar las necesidades del país en medio de este entorno global cambiante y, lejos de intereses mezquinos, lograr las mejores políticas públicas que se traduzcan en mejores condiciones de vida para Colombia.
Lo cierto es que la mayoría de los venezolanos exiliados o en su patria, a quienes hoy no les importa la geopolítica, el petróleo ni el imperialismo, ve en la intervención un camino posible hacia el retorno de la democracia.
Por eso la responsabilidad ahora recae en Estados Unidos. Si decidió usar la fuerza, que sea para defender esos principios. Usarla solo tiene sentido si es para que 24 millones de venezolanos vivan mejor.
En 2025, las instituciones respondieron con gran firmeza a la confrontación del poder Ejecutivo y a la violencia política, preservando el orden constitucional.