Votar no es solo marcar un tarjetón. Es poder hacerlo en libertad. Es poder elegir sin miedo. Es que quienes compiten lo hagan en condiciones justas, sin amenazas abiertas ni silencios impuestos.
“avalancha” y “congestión”
Los nueve candidatos de la Gran Consulta amplían el panorama electoral para la Presidencia de la República. No solo ofrecen alternativas y enriquecen el debate: su decisión de unirse es una señal de que anteponen el interés del país a sus aspiraciones personales.
Ante estos hechos, la decisión más importante en marzo, mayo y junio de 2026 es elegir pensando en nuestra institucionalidad y democracia, que ha sido la más antigua y solida de Latinoamérica y respetar, así no nos gusten, esos pesos y contrapesos, y mejorar esta institucionalidad para que nunca más alguien abuse de ella o termine proponiendo constituyentes amañadas, para gobernar a su antojo.
Retrocede la democracia de la mano del populismo de todos los colores. El asunto es tan grave que el que debiera ser el líder democrático de Occidente, el presidente de los Estados Unidos, no teme decir de sí mismo que es “un dictador”. No lo es, pero después de su declaración de Davos queda clarísimo que quisiera serlo.