Tendremos un Congreso dividido entre dos grandes fuerzas, muy parecido al actual. Esa división, contrario a lo que muchos creen, no debilita la democracia; por el contrario, puede fortalecer el Estado de derecho al impedir hegemonías y obligar a la deliberación.
El Congreso debe ser un escenario para construir país, no un espacio para negociar influencias ni para favorecer intereses particulares. Quienes hoy ocupan una curul deben recordar que su legitimidad nace del voto ciudadano y que su responsabilidad es responderle al pueblo que los eligió.
Defender la democracia no significa apoyar ciegamente a ningún candidato ni silenciar críticas. Significa exigir evidencia. Significa comprender cómo funcionan las instituciones antes de concluir que todo está diseñado para engañarnos. Significa hacer una pausa antes de compartir.
Hoy saldré a votar en libertad y con responsabilidad. Es un acto privado y público. Privado, porque no tengo que informar a otro cuál es mi elección; y público, porque sé que mi decisión tendrá algún efecto sobre los demás.
La opositora afirmó en un video difundido en redes sociales que regresará a Venezuela “en pocas semanas”, con el objetivo de “garantizar una transición a la democracia ordenada, sostenible e indetenible”.