Lo que comenzó en la vida de Erika Montilla como una forma de desahogo, terminó convirtiéndose en una obra literaria muy humana. Bailando con el dolor”, el más reciente libro de la escritora barranquillera, nació en medio de un proceso complejo cuando recibió el diagnóstico de fibromialgia, una condición que transformó su vida física, emocional y profesional.
Montilla, quien durante años se desempeñó en campos como la ingeniería de sistemas, la logística y la gestión empresarial, había escrito poesía desde los 11 años, pero nunca se había atrevido a compartirla.
Fue el impacto del dolor crónico, acompañado de insomnio, fatiga, niebla mental, ansiedad y depresión, lo que la llevó a reconectar con la escritura como una herramienta de supervivencia.
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“Lo hice porque necesitaba desahogarme”, afirmó la autora en entrevista con EL HERALDO. Ese primer impulso creativo surgió, además, por recomendación de una psicóloga que la acompañaba en su proceso terapéutico, quien le sugirió escribir lo que sentía. Lo que no esperaba era descubrir una voz poética tan poderosa. “El primer poema que escribí en ese contexto, al cual titulé ‘Dancemos’, no solo marcó el inicio de una nueva etapa en mi vida, sino que también le dio nombre al libro. A partir de ahí, la escritura dejó de ser un ejercicio íntimo para convertirse en un puente para afrontar la fibromialgia”, dijo.

El dolor
En Bailando con el dolor, Erika invita al lector a recorrer “la geografía invisible del cuerpo que padece y del alma que resiste”. A través de una voz íntima, la autora construye una narrativa poética en la que el dolor no es solo sufrimiento, además es transformación.
“Cada poema se presenta como un diálogo con el cuerpo y una conversación con la mente, en un intento constante por reconciliarse con los límites propios. La fibromialgia, es una enfermedad muchas veces incomprendida incluso en el ámbito médico, y se convirtió en materia prima para esta, mi obra, que explora la fragilidad humana sin caer en el victimismo”, contó.
En ella, Montilla describe su experiencia como una “danza” entre el dolor y la esperanza, entre la herida y la belleza que renace luego de afrontar la enfermedad. Y es esa dualidad la que atraviesa todo el libro.
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“Yo escribo para existir, para sobrevivir a lo que tengo, y mi dolor lo volví poesía. Pero más allá de la catarsis personal, mi escritura ha adquirido un sentido colectivo. Mis poemas han sido compartidos con pacientes en cuidados paliativos y personas que enfrentan enfermedades crónicas, generando una conexión emocional profunda”, anotó la autora.

Un gran impacto
El alcance que ha tenido esta obra literaria, ha superado las expectativas iniciales de su autora. Erika relató a esta casa editorial cómo lectores desde países como España, Senegal o Bolivia le han escrito para contarle que su libro se ha convertido en un verdadero refugio.
“‘Cuando tengo dolor lo busco, lo leo, y es mi consuelo’. Así me dijo uno de ellos. Otros, incluso, me han contactado en medio de diagnósticos recientes, buscando orientación, comprensión o simplemente alguien que los escuche. Una de las cosas más duras del dolor crónico es la soledad, el hecho de que alguien se sienta acompañado a través de lo que escribo, eso es lo más hermoso que me ha pasado”.
Ese vínculo con sus lectores ha llevado a la autora barranquillera a plantearse la creación de una comunidad de apoyo, consciente de que muchas personas que atraviesan estas condiciones necesitan espacios de escucha y empatía.
Además, Montilla no oculta las dificultades que implica vivir con fibromialgia, desde el escepticismo social hasta las limitaciones físicas y emocionales que afectan la vida cotidiana. La enfermedad, no solo impacta el cuerpo, sino también las relaciones, la estabilidad laboral y la salud mental de quien la padece.
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Lo que sigue
Con este libro, la escritora abre un camino para hablar de las enfermedades invisibles desde el arte y la sensibilidad. Actualmente, trabaja en proyectos literarios que continúan explorando el dolor en distintas dimensiones.
“Estoy escribiendo una novela muy linda que cuenta una historia familiar, que está ligada a la violencia en Colombia, pasando por el duelo y las emociones colectivas. Y otro libro de poesía centrado en distintos tipos de dolor”.





















