Con una mezcla de satisfacción, alivio y renovada energía, la directora de la Fundación La Cueva, María José Vengoechea, entrega el balance de la vigésima edición del Carnaval Internacional de las Artes, una cita que este 2026 celebró su aniversario redondo de dos décadas, con resultados que en sus palabras “cumplieron todos los objetivos” y devolvieron al evento un impulso vital necesario.
“Lo que queda es satisfacción”, resume. Y no es para menos, debido a que reporta que cerca de tres mil asistentes, invitados de 6 países, 39 sesiones artísticas y la reactivación de cuatro espacios clave marcaron una edición que apostó por la expansión y la conexión con el público.
En su visita a la redacción de EL HERALDO, la directiva y reina del Carnaval de Barranquilla 1990 explicó que uno de los mayores logros fue el retorno a escenarios teatrales, una experiencia que transforma por completo la vivencia del festival. “Volver a un teatro fue un hit. La ambientación cambia todo, el Carnaval Internacional de las Artes desde sus inicios tenía como escenario clave el teatro Amira De la Rosa, que se encuentra en proceso de restauración, por eso le apostamos al teatro Luis Guillermo Henao de la Fábrica de Cultura”, afirma.
A esto se sumó la reactivación de La Cueva como epicentro cultural. Allí no solo se realizaron sesiones matutinas, sino que los artistas convivieron en el espacio, compartiendo almuerzos y cenas, recuperando ese espíritu bohemio que históricamente ha caracterizado al lugar.
El evento cultural también se expandió a otros escenarios como la Alianza Francesa de Barranquilla y la Cinemateca del Caribe, donde se desarrollaron exposiciones y ciclos audiovisuales, además de una muestra en la Fábrica de Cultura que permanece abierta para que el público que no ha podido apreciarla lo haga.
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Una fiesta masiva
La denominada “fiesta de la reflexión” superó expectativas en convocatoria. El teatro principal resultó insuficiente ante la alta demanda, lo que llevó a instalar pantallas gigantes en exteriores para permitir la rotación del público.
A la par, la transmisión por YouTube amplificó el alcance del festival, atrayendo espectadores no solo en Colombia, sino también en el exterior. “Tenemos muchos comentarios de personas que lo estaban viendo desde otros países y la buena noticia es que todas las sesiones quedaron alojadas para el que quiera repasarlas”, destaca la directora.

Uno de los momentos más celebrados fue la reactivación de ‘Fantástico’, el espacio dedicado al público infantil que llevaba cinco años sin realizarse. En esta edición, alrededor de 1.200 niños participaron en actividades culturales y artísticas. “Fue una apuesta muy importante y muy linda. Ver a los niños apropiarse del festival es fundamental. Yo estoy convencida de que por aspectos como este el Carnaval Internacional de las Artes queda fortalecido con miras al futuro”, señala Vengoechea, subrayando el valor de sembrar interés cultural desde temprana edad.
Con la edición 20 recién concluida, la Fundación La Cueva ya proyecta lo que será la edición del próximo año. Sin embargo, el principal reto sigue siendo la financiación. Al tratarse de un evento gratuito, este carnaval depende del apoyo público y privado, lo que obliga a una gestión anticipada. “Necesitamos que los apoyos lleguen con tiempo para poder planificar mejor y traer artistas con la anticipación que se requiere, los gobiernos de turno deben darle prioridad a este tipo de eventos que ya tienen gran tradición”, explica.
Los otros frentes de La Cueva
El trabajo de la fundación no se limita al Carnaval Internacional de las Artes, Vengoechea destaca otros dos proyectos clave como ‘La Cueva por Colombia’, una iniciativa itinerante que lleva actividades culturales a municipios y veredas del país, y el Premio Nacional de Cuento La Cueva, que cada año recibe entre 1.800 y 2.000 relatos de escritores dentro y fuera del país.
Este último se ha consolidado como una plataforma relevante para narradores emergentes, con un riguroso proceso de selección a cargo de prejurados y jurados especializados.
La agenda cultural de la Fundación La Cueva también se articula con fechas emblemáticas del Grupo de Barranquilla. En el horizonte cercano aparecen conmemoraciones como el centenario de Álvaro Cepeda Samudio y el de Gabriel García Márquez.
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“Estas efemérides serán desarrolladas en alianza con instituciones como el Museo de Arte Moderno y la Universidad del Norte, reforzando el papel de La Cueva como nodo cultural”, afirmó.
En paralelo, el emblemático espacio físico continúa su proceso de reactivación. Actualmente funciona de jueves a sábado con música en vivo, mientras se proyecta la apertura de un café diurno que permita convertirlo en un lugar de encuentro permanente para tertulias y actividades culturales.
“La idea es que la gente pueda pasar la tarde, reunirse y vivir La Cueva como lo que siempre ha sido”, concluye Vengoechea.


















