De ser uno de los más fieles seguidores del recién fallecido salsero Willie Colón en Colombia, a convertirse en su representante exclusivo en nuestro país, esa es la historia del sanandresano Álvaro Gómez Cuartas. Él es una de las pocas personas que supo ganarse la confianza de ‘El Malo’ del Bronx y conocer muchos de sus secretos en el plano musical y personal.
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Lo primero que cuenta el isleño que también maneja a otras figuras como Óscar D’ León, Andy Montañez, Rey Ruiz o David Pabón, es que descubrió su música en los años 80’, y que asistió al fallido concierto que el neoyorquino de ascendencia boricua debía ofrecer en Medellín el 5 de septiembre de 1985, en el Coliseo Iván de Bedout. Allí todo fue caos y luego de algunas diferencias económicas con los empresarios, Willie terminaría preso con sus músicos en un calabozo.
“Ahí empieza mi devoción por este señor, al que considero el verdadero arquitecto de la salsa, y uno de los más grandes en toda la historia, un avanzado en la época, un tipo que arriesgó y lo dio todo por su género, fusionando sonidos de Brasil, de África y del Jazz, un verdadero genio”, destaca el empresario.
Fue tanta la confianza que obtuvo del salsero que fue descubriendo cosas que al resto del mundo le parecían de un modo, pero que él tras permanecer a su lado, le encontró el verdadero sentido. “Yo le decía que muchos fans y personas de los medios de comunicación lo catalogaban de ‘escurridizo’, pero no era así, me contestaba que él era tímido para establecer diálogos y dar entrevistas. De hecho su idioma original era el inglés, no el español, entonces, siempre le costaba algo de trabajo hablar en español, porque se defendía más con el inglés”.
Hombre de exigencias
Fueron más de ochenta fechas en territorio colombiano las que compartió Gómez Cuartas con Colón, convirtiéndose en su booking oficial en Colombia, por deferencia de su mánager general Pietro Carlos Correa.
“Recorrimos muchos escenarios, y vi a ese monstruo de la salsa tocar trombón, cantar y coordinar hasta el último detalle (…) Las exigencias mayores de Willy era con el rider técnico (requerimientos técnicos), tenía una señora en México que lo supervisaba, independiente de donde fuera el concierto, ella vigilaba hasta la última coma y hasta la última letra del rider, y siempre había que cumplirlo, eso era innegociable”.
En cuanto a lo que le gustaba beber o comer en camerino, detalla que era amante de la Coca-Cola con ron, al punto que subía a tarima esa combinación.
“La comida que llegaba al camerino era lo más básico, frutas, queso y buena hidratación, nada que ver con las exigencias de otros artistas”.
Y si bien es sabido que el intérprete de Gitana era amante de la política y muy activo en redes sociales, en las que respaldaba las ideas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, Álvaro recordó el tiempo que le invertía a redactar cada trino. “Alguna vez publicó un trino saliendo del aeropuerto El Dorado, se demoró casi una hora para llegar al hotel y aprovechó todo ese trayecto para escribir. Era súper polémico, a él le encantaba generar controversia. De hecho se traía un Firestick (dispositivo de streaming) para conectarse a los canales de noticias de Estados Unidos”.

Le gustaban las rodadas
Otra de sus grandes pasiones eran las motocicletas, al punto de realizar varias rodadas por territorio paisa. En varias de sus visitas a Medellín, el salsero aprovechaba su tiempo libre para recorrer la ciudad en motocicleta. Le gustaba mezclarse con la gente y disfrutar el ambiente paisa sobre dos ruedas, algo que generaba bastante asombro entre sus seguidores.
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“Se subía en una Harley Davidson y buscaba compañía para salir a rodar por varios pueblos, le encantaba sentirse libre”.
Ley Martin, hombre de radio y creador de Premios Luna contó que en este 2026 todo estaba dado para homenajearlo. “Después de años detrás de él, su mánager Pietro Carlos Correa me había dicho que todo estaba ‘caliente’ con Willie”.
Martin destacó su discografía más allá de la época con Héctor Lavoe y Rubén Blades, a la que todo el mundo hace mención.
“Con Celia Cruz grabó Usted abusó, que proviene de la música brasileña. Después vino un trabajo con Ismael Miranda, que se llama Doble energía, donde está No me digas que es muy tarde, y también Mayoral que es de la autoría de Ramón Rodríguez, compositor del conjunto clásico. Además llamó a Mon Rivera así viejo como estaba y le dijo, vamos a revivir todas tus canciones que yo escuché cuando era un niño, entre estas Kijis Konar (Las cajas). Después en Venezuela, grabó con Soledad Bravo, el poema Déjala bailar”.






















