Los bolsos más originales (y bonitos) de las fashion weeks de 2026 llevan la firma de Cult Gaia, una marca que ha vuelto a conquistar el street style con diseños escultóricos, orgánicos y absolutamente inesperados.
Todo empezó en Nueva York, donde un llamativo bolso con forma de racimo de uvas, colgando delicadamente de una mano repleta de anillos, captó todas las miradas. La escena se repitió en Londres, esta vez en versión uva roja, combinado con el icónico Sardine de Bottega Veneta. El mensaje era claro: la fantasía botánica se convertía en tendencia.
Pero los racimos son solo el principio. La firma responsable lleva años perfeccionando el arte del bolso viral. En 2016 lanzó el modelo Ark, un diseño de bambú que inundó redes y calles por igual. Más tarde, el modelo Angelou consolidó su estatus como favorito de celebridades, llegando incluso a aparecer en la alfombra roja de la fiesta post-Oscars de 2019.
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Naturaleza elevada a accesorio
Siete años después, Cult Gaia hace honor a su nombre con piezas que evocan la naturaleza desde una perspectiva artística más que funcional. Tal y como describen en su web, su ADN gira en torno a crear “objetos de arte que te hagan mirar dos veces”.
Entre sus propuestas más comentadas:
- Bolsos con forma de setas.
- Diseños que recuerdan a azucareros vintage con silueta de manzana.
- Modelos con perlas XXL cuyas asas se enroscan alrededor del brazo.
- Versiones que esconden incluso un tablero de backgammon en su interior.
- Clutches en forma de florero del que brotan calas (modelo Florence).
- El modelo Dee Dee, coronado por delicadas dalias.
Eso sí, la funcionalidad no siempre es prioridad. Algunas piezas advierten sin rodeos: “no cabe un iPhone”. Pero quizá esa sea precisamente la clave de su encanto.
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El lienzo perfecto
En un contexto donde el street style ya no busca la extravagancia constante, estos bolsos funcionan como pieza protagonista. Un sencillo traje negro se convierte en el fondo ideal para un clutch plateado elaborado en aleación de zinc o para un racimo de uvas convertido en escultura portátil.
En plena era del scroll infinito, Cult Gaia logra algo poco común: detener la mirada. Transformar un objeto cotidiano en una pieza preciosista que invita a contemplar —aunque sea unos segundos más— la imagen que aparece en pantalla.




















