Está viviendo un sueño y se le nota. En la forma como sonríe, en el brillo de unos ojos que emanan alegría y nostalgia a la vez. La reina del Carnaval de Barranquilla 2026, Michelle Char Fernández, fue coronada la noche del viernes en un espectáculo magistral en el estadio Romelio Martínez, donde miles de voces la ovacionaron hasta el final.
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Fue una noche de luces y raíces. Bajo el cielo lleno de estrellas, soberana recibió la corona ‘Esmeralda Caribe’, una joya que resume el color y la fuerza de esta tierra, y lució el vestido ‘Raíz viva’, el concepto identitario de su reinado, en el que quiso volver al origen, honrar la esencia y abrazar la tradición que sostiene la fiesta más grande de Colombia.
Ella sabía que la cita de este sábado tenía un sabor distinto. La Batalla de Flores no era una parada más en la agenda real. Durante años la recorrió a pie, acompañando la comitiva de otras reinas, sintiendo de cerca la magia del cumbiódromo, viendo cómo el público coreaba nombres que no eran el suyo. Caminó bajo el sol, saludó desde abajo, soñó en silencio.
Hoy la historia cambió. Ahora la soberana es ella. La que encabeza, la que marca el ritmo, la que no va a pie, sino subida en una carroza que la espera para brillar, coronada y radiante, ante una Vía 40 que anhela su presencia.
La carroza en la que avanzó la reina fue un verdadero trono en movimiento. Regina Imperatix no necesitó exageraciones. Su presencia lo decía todo.
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Su estructura nacía de una gran corona plateada, trabajada con detalles finos. Entre sus formas curvas resaltaban esmeraldas intensas, de un verde profundo, que evocaban la riqueza natural del país y le daban un aire elegante y poderoso.
Era sobria, imponente, majestuosa. Los arcos, los relieves, los acabados, hablaban de realeza y de una belleza bien pensada.




















