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Las hemorragias de las fosas nasales, por lo generar, representan un suceso alarmante para las personas. Y aunque algunas pueden ser peligrosas, la mayoría se tratan de un proceso benigno de fácil curación que se presenta con más frecuencia en niños, especialmente en los climas secos o durante el invierno. Al llegar a la adolescencia, normalmente se supera la tendencia a las hemorragias nasales.

Hay que tener en cuenta que la nariz se encuentra cubierta por muchos vasos sanguíneos en la superficie, donde generalmente pueden romperse y sangrar. Un artículo publicado por la Revista colombiana de pediatría acerca de Epistaxis —nombre como se le conoce a todo fenómeno hemorrágico originado en las fosas nasales— en niños, revela que su verdadera incidencia es desconocida, debido a que muchos episodios se resuelven espontáneamente, siendo originados por diversas causas.

Se considera que este fenómeno representa entre el 10% y el 12% de los pacientes asistidos en las consultas de urgencias de otorrinolaringología. Existen dos picos de máxima incidencia: uno entre los 15 y los 25 años y otro entre los 45 y 65 años.

Tipos de hemorragias nasales. Claudia Paola Velásquez, médico de Urgencias del Hospital de la Universidad del Norte, explica que las hemorragias nasales se pueden clasificar en dos tipos: anterior o posterior.

Las de tipo anterior, se denominan así debido a que provienen de la parte delantera de la nariz, lo que ocasiona salida del flujo sanguíneo por una de las fosas nasales, cuando paciente está sentado o de pie.

'Estas hemorragias son las que generalmente se presentan en los niños, debido a que el aire frío y seco afecta la mucosa nasal (tejido que recubre el interior de la nariz), facilitando la ruptura de los pequeños vasos', dice Velásquez.

Mientras que las de tipo posterior provienen desde el fondo de la nariz y el flujo sanguíneo cae hacia la parte posterior de la boca y la garganta. Esta diferenciación es relevante debido a que las hemorragias posteriores tienden a ser más severas y en su mayoría requieren de manejo médico. 'Ocurren más frecuentemente en personas de edad, bien sufran de hipertensión arterial o en casos de traumatismos de la cara o de la cabeza'.

Como en todas las situaciones de riesgo para la salud, lo más importante es mantener la calma para actuar racionalmente y encontrar soluciones que no agraven la condición.

Causas más comunes. De acuerdo con la doctora Velásquez, la determinación de las causas de hemorragias nasales representa una gran dificultad, puesto que pueden obedecer a un proceso banal o suponer un trastorno mucho más complejo. Dentro de las causas más comunes encontramos:

  • Idiopática o de causa desconocida: de tipo esencial benigna, es la más frecuente, aparece generalmente en las personas jóvenes de forma espontanea por manipulación de la nariz, exposición al sol, o en ancianos por lesión de los vasos sanguíneos.
  • Traumático: en casos de golpes en la cara o la cabeza.
  • Causas infecciosas o inflamatorias: los resfriados o infecciones respiratorias de vía superior, y la sinusitis, episodios repetitivos de estornudos, tos y sonarse la nariz, rinitis alérgica.
  • Factores ambientales: los climas secos, calientes, húmedos, secan las mucosas y producen el sangrado, así como la permanencia largo tiempo a gran altura, baja presión atmosférica o desecación del ambiente por aire acondicionado, inserción de cuerpos extraños en las fosas nasales.
  • Enfermedades hemorrágicas: ante la rotura de un vaso sanguíneo, se genera como mecanismo compensatorio cierre del vaso, la llegada de las plaquetas y de diversos factores de coagulación con la finalidad de detener el sangrado.
  • Cambios hormonales: como en la menstruación, la pubertad, el embarazo.
  • Enfermedades vasculares o circulatorias: lesiones de los vasos sanguíneos, falla cardiaca, e hipertensión arterial.
  • Medicamentosas: ingesta de medicamentos tipo aspirina, aines, cloranfenicol, warfarina y otros.
  • Otros: irritantes químicos, cocaína o elementos industriales. En caso de desviación del tabique nasal o en operaciones quirúrgicas faciales o nasales también puede ocurrir.

Cómo actuar ante una hemorragia

  • Mantener la calma.
  • Siéntese e incline su cuerpo y la cabeza hacia delante de forma ligera, para evitar que el sangrado pase a la garganta, evitando vómitos.
  • No se acueste boca arriba, ni lleve la cabeza hasta las piernas.
  • Respire por la boca.
  • Use pañuelos o toallitas húmedas para el aseo y ayudar a detener el sangrado.
  • Use sus dedos para cerrar la nariz, apriete las partes blandas de la misma, contra el puente de la nariz. Apriete la nariz al menos durante 5 minutos, si continúa sangrando repita el mismo proceso durante 10 minutos más.
  • Puede usar un descongestionante nasal como oximetazolina, en el lado de la nariz con hemorragia y presione. Sin embargo, estos spray no se deben utilizar a largo plazo y están contraindicados en casos de hipersensibilidad al medicamento, personas con afecciones cardiacas o hipertensión arterial, embarazo o lactancia.
  • Una vez que haya parado la hemorragia, no se incline, no se tuerza, ni levante nada pesado, no se suene o se frote la nariz durante algunos días.

Cuándo acudir al médico

  • Si no puede detener la hemorragia nasal después de más de 15 a 20 minutos de presionar la nariz.
  • Si ha tenido varios episodios repetidos de hemorragias.
  • Si la pérdida de sangre es rápida y abundante
  • Si la hemorragia es precedida por un traumatismo facial.
  • Si presenta mareo o debilidad o pérdida de la consciencia.
  • Si la sangre está yendo a la parte posterior de su garganta.
  • Si tiene hemorragia nasal que puede coincidir con el inicio de una nueva medicación.
  • Si además de la hemorragia nasal presenta moretones (hematomas) en el cuerpo.
  • ¿Cómo prevenir las hemorragias nasales?
  • Utilice un humidificador de vapor frío en la habitación de los niños.
  • No sonarse la nariz con demasiada fuerza.
  • Use gotas de solución salina o en aerosol para humidificar la nariz
  • Mantenga las uñas cortas para disuadir de rascarse la nariz, especialmente en el caso de los niños
  • No fume.