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Ante el inminente anuncio de los diálogos de paz con las Farc, en busca de una negociación definitiva para el conflicto armado, que por más de 50 años ha desgarrado y desangrado al país, analistas han llamado la atención sobre el camino 'nada fácil' que tocará recorrer.

Así como en las conversaciones de Caracas, Venezuela, y Tlaxcala, México, en 1991 y 1992 respectivamente, el cese al fuego y el despeje resultaron ser temas que dominaron y terminaron afectando dichos diálogos, hoy hay otros que, sin duda, tendrán una fuerte influencia en el proceso que, a mediados de septiembre, se instalará en Oslo, Noruega, y se negociará en La Habana, Cuba.

El primero de esos temas, que por el dinero que mueve puede ser el más grande obstáculo, es el narcotráfico, actividad que significa el todo para las Farc, hoy considerada por las autoridades colombianas, e incluso las estadounidenses, como otro de los carteles que trafican con cocaína y marihuana.

Cifras de 2009 indican que el consumo de cocaína en EU fue de 157 toneladas y en Europa de 123 más, lo que representa un mercado de más de 20 billones de pesos.

Si bien toda esa droga no es producida por las Farc, expertos en el tema consideran que este grupo recibe 1,5 billones de dólares al año, como lo dice el Centro de estudios sobre la seguridad y las drogas de la Universidad de Los Andes.

El pasado viernes, el procurador Alejandro Ordóñez llamó la atención sobre la necesidad de que ese tema se discuta en la mesa de diálogo y que las Farc, contrario a lo que sucedió con los paramilitares en el gobierno de Álvaro Uribe, se comprometan a no seguir en tan lucrativo negocio.

El segundo obstáculo tiene que ver con la disminución de la violencia, que siempre ha sido una exigencia de los colombianos que rechazan que en medio de diálogos de paz haya emboscadas y asesinatos.

Expertos como Alfredo Rangel opinan que no es aceptable que las Farc, tratando de demostrar poderío militar para decir que no están derrotadas, acudan a actos terroristas en unas negociaciones, y considera que, por el contrario, deben cesar unilateral el fuego.

Sin embargo, todo indica que esa es la estrategia terrorista que, desde hace tres mes, el grupo subversivo comenzó a mostrar, seguramente advertido de las conversaciones secretas en Cuba. El accionar guerrillero ocasionó que el expresidente Álvaro Uribe surgiera como abanderado de la oposición ante el anuncio de las negociaciones.

El tercer obstáculo por sortear será el papel que tanto la extrema derecha como la extrema izquierda intentarán jugar, desde la clandestinidad que es lo peor, para crear un 'ambiente hostil' frente a los diálogos. 'De eso debe estar advertido y atento el Gobierno', dice el académico Alejo Vargas.

'Por diferentes razones, desde el narcotráfico hasta la venta de armas y otros intereses, hay poderosos grupos que no comulgan con la paz', advierte.

Los dos últimos temas por resolver, a fin de que no obstaculicen los diálogos, tienen que ver con el sigilo o la reserva que debe, a juicio de unos, rodear el proceso. Otros, en cambio, consideran que la negociación debe hacerse de frente al país.

'Estoy radiante por estos diálogos; la sigilosidad de este proceso ha sido sabia', afirmó, al respecto, el expresidente Belisario Betancur quien manifiesta que no es 'constructivo negociar' pensando en el exhibicionismo.

A este tema se suma el del manejo de la información. ¿Cómo evitar la filtración de lo que se vaya acordando, lo que podría ser usado para sacar ventajas, especialmente de parte de las Farc?
'La información sobre la paz no puede manejarse como un extra', opina el columnista Javier Darío Restrepo.

Por José Granados Fernández