Recientemente nuestra ciudad recibió la noticia que se encontraba entre las 7 ciudades intermedias más atractivas y prósperas de Latinoamérica para hacer negocios, según la revista América Economía. Sin duda alguna, este tipo de manifestaciones nos ubica una vez más en la mente y en el mapa de futuros inversionistas locales y extranjeros.
La gestión realizada por los diferentes gremios empresariales y las entidades de promoción de nuestra ciudad, así como la del gobierno distrital y departamental, resalta de manera explícita y con profunda convicción el desempeño positivo de cada uno de los actores empresariales y sociales, que de una u otra manera, coadyuvan al desarrollo de nuestra ciudad permitiéndole sobresalir, entre otras, como un destino atractivo para la creación y la expansión de nueva empresas con visión global.
Teniendo en cuenta esta distinción, debemos analizar profundamente qué es lo que nos convierte realmente en esa ciudad atractiva para recibir inversionistas y hacer negocios con el objetivo de fortalecerlo y, más importante aún, qué es lo que nos hace falta y lo que tenemos que mejorar para llegar a cumplir esa promesa con la que nos comprometemos para no ir por ahí diciendo más de lo que somos en realidad, creando así falsas expectativas y trazando en el mediano y largo plazo un destino oscuro para los intereses de nuestra ciudad.
Somos conscientes de los esfuerzos mancomunados que se han venido dando entre el gobierno nacional y los gobiernos locales, más aún en esta época de invierno, para planear y desarrollar las estrategias que nos están sacando de la situación desalentadora que vivía Barranquilla años atrás; sin embargo, es de suma importancia considerar aquellos puntos álgidos, como el de la infraestructura vial y portuaria, para trabajar en ellos de manera tal que nos permita garantizar una operación logística y empresarial adecuada a las exigencias internacionales.
Ahora bien, debemos entonces enfatizar en las condiciones actuales de nuestros puertos marítimos, terrestres y aéreos, así como en la malla vial que los conecta con Barranquilla, el país y entre ellos mismos. Ya hemos avanzado en los temas del Río Magdalena y se está trabajando fuertemente en el superpuerto; se vienen consolidando las diferentes zonas francas y se vislumbran estrategias para el mejoramiento de la operación de transporte terrestre hacia Santa Marta y Cartagena, pero sin duda alguna existe una profunda preocupación con los corredores viales entre los diferentes puertos, principalmente con el de las terminales aéreas de pasajeros y carga ahora que de una manera no muy justificada pasará a manos de un ente nacional de carácter centralista.
Es así como de manera objetiva y lógica, los que tenemos la responsabilidad de participar en dichas estrategias desde lo público y lo privado, debemos apoyar con ahínco a quienes se encuentran al frente de los diferentes procesos y garantizar ante el país y el mundo que ese puesto que nos hemos ganado, es una muestra más que Barranquilla, a través de una infraestructura local con visión global, se convertirá una vez más en la Puerta de Oro de Colombia.
Mauricio Ortíz









