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Johnny Hoyos

'Mire, coja tal flota, váyase para Tuluá, bájese en tal vereda, camine 50 pasos, llega a unos cañaduzales y, al lado izquierdo, hay una piedra pintada de blanco. Ahí debajo está Olegario', contaba Luis Alfredo Garavito, La Bestia, a los investigadores del caso, que iban y, en efecto, en el lugar descrito con espeluznante exactitud encontraban los restos de un niño torturado, violado y asesinado.

'A la mayoría les sabía el nombre, es impresionante la memoria que tiene, según me contaban los investigadores', señala la senadora del Partido Verde, Gilma Jiménez, quien adelanta una cruzada para llevar a referendo el aumento de las penas para violadores y asesinos de niños hasta la cadena perpetua, que, de hecho, surte este martes un debate en plenaria.

Garavito, quien secuestró, torturó, violó y asesinó, entre 1991 y 1999, a 168 menores en todo el país, incluyendo uno en el Caribe, un niño sin identificar en el Magdalena, está en la cárcel de Valledupar en este momento 'y puede pedir la libertad condicional cuando quiera'.

Es decir, La Bestia, que según la Fiscalía es el segundo asesino en serie del mundo, paradójicamente, tiene a la justicia no sólo de su lado sino en sus propias manos, por decirlo de alguna manera.

'En enero pasado mandé derechos de petición al Consejo Superior de la Judicatura, a la Fiscalía, al Inpec, para que me expliquen cómo es la situación jurídica de Garavito. Nadie se atreve a decir cuando sale. Y nadie me responde, entre otras cosas, porque nadie sabe, porque el único que sabe cuándo va a salir es él', dice.

La gran rebaja. Cuando a Garavito lo capturan, en 1999, la máxima pena era de 40 años. Y la máxima pena que le dio un juez en Tunja a este criminal, la que salvó el proceso, fue de 32 años, por un niño; mientras que un juez en Pereira, por 12 niños, le dio 15 años.

Por la ‘re-dosificación de la pena’ y confesión, la condena le quedó en 24 años. Pero como hasta hace cuatro años asesinar o violar a un niño no era grave, tiene derecho a rebaja por estudio y ha logrado reducirla en 3 años. Luego, al cumplir las 3/5 partes de la pena, un condenado puede quedar libre y a Garavito se le cumple ese plazo a los 14 años de prisión. Ya ha cumplido 12.

'No se puede hacer nada para que no salga de la cárcel', advierte la parlamentaria y retoma 'a excepción de que lo extraditen a Ecuador, por tres niños ecuatorianos violados y asesinados en ese país'.

¿Saldrá a matar?. 'Sí. La posibilidad de que recaiga y vuelva a cometer crímenes es muy alta, y más si en la cárcel nunca tuvo un tratamiento', le dijo a este diario María Cristina Buitrago, sicóloga del Centro para el Reintegro y Atención del Niño, Cran.

Apreciación que comparte Adriana Echavarría, sicóloga de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Externado y agrega: 'y es que él también fue abusado. El camino terapéutico para recuperarse es, para él, más doloroso y más complicado que todas las muertes que tiene encima'.

No hablar de Garavito. La senadora Jiménez había decidido no hablar más de La Bestia, 'porque Garavito distrae, es una excepción, es una mutación genética, en el mundo nunca había existido alguien que le causara tanto daño a tantos niños en tan poco tiempo. Porque, además, todo el mundo cree que los violadores son garavitos, y la inmensa mayoría de los violadores, asesinos y maltratadores son familiares y conocidos de los niños y los delitos los cometen es en la casa de los niños'.

Sin embargo, la gente empezó a presionarla. Incluso, recuerda que hace unos años, en Cartagena, en el poco tiempo de descanso que le queda, mientras nadaba con Dieguito, su adorado nieto de 6 años, le salió un tipo de debajo de las olas y le preguntó: ¿y Garavito qué?

La senadora de los niños

Gilma fue una niña feliz. Su madre, viuda, los sacó adelante, a ella y a sus dos hermanos menores, a pesar de las vicisitudes económicas de una familia de clase media bogotana. Ahora la madre cabeza de hogar es ella. Se separó de 'un hombre irresponsable' cuando sus dos hijas estaban muy pequeñas y ha salido adelante. Ha sido Concejal de la capital y ahora Senadora. Es muy cercana a Enrique Peñalosa.

Sin embargo, el hombre de su vida es Dieguito, su nieto de 6 años. 'Somos parceros, ahora somos senadores, antes éramos concejales'. Y cuenta: 'a los 3 años, él estuvo todo el tiempo en el tema de las firmas para el referendo, y una noche me dice ‘mami, juguemos a las firmas, y le pregunté que firmas para qué, y me dice que para los violadores, y yo le digo, con el corazón partido, que estamos es recogiendo firmas para que los niños sean felices'.

Por Tomás Betín del Río
tomas.betin@elheraldo.com.co