Ante los ojos incrédulos de los venezolanos y de la misma comunidad internacional, las amenazas de Trump se materializaron. No eran solo promesas de campaña; tampoco los dislates de un presidente que en varias ocasiones ha demostrado ser errático en cuanto a sus pronunciamientos. El operativo, silencioso en principio y estruendoso ahora para la comunidad internacional, estuvo seguido por la ola de reacciones internas y globales que no paran de inundar las redes sociales, cada vez con más interrogantes sobre lo que viene para el vecino país en materia administrativa, política y económica.
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Una de las voces más esperadas es la de la nobel de Paz María Corina Machado, quien llamó este sábado a los venezolanos a estar vigilantes hasta que se “concrete la transición” en Venezuela y aseguró que Edmundo González Urrutia “debe asumir de inmediato” el poder en el país.
A través de un comunicado, compartido en su cuenta de X, Machado llamó a los venezolanos que están en su país a estar “listos para poner en marcha” algo que dijo anunciará “muy pronto” a través de sus canales oficiales, sin precisar detalles.
“Llegó la hora de que la soberanía popular y la soberanía nacional rijan en nuestro país. Vamos a poner orden, liberar a los presos políticos, construir un país excepcional y traer a nuestros hijos de vuelta a casa”, prometió la nobel de la Paz.
La opositora manifestó que Estados Unidos ha “cumplido su promesa de hacer valer la ley” ante la “negativa” de Maduro de “aceptar una salida negociada”.
“Nicolás Maduro desde hoy enfrenta la justicia internacional por los crímenes atroces cometidos contra los venezolanos y contra ciudadanos de muchas otras naciones”, subrayó.
De igual forma, González Urrutia se dirigió a los venezolanos en estas horas que calificó como “decisivas” y dijo estar listo para la “gran operación de la reconstrucción” de Venezuela.
¿Reorganización?
La captura de Maduro y su esposa en la operación denominada Resolución Absoluta ha dividido al continente americano entre quienes celebran el fin del mandato del chavista y quienes denuncian las acciones estadounidenses como ilegales, lo que apunta a una reorganización de las fuerzas políticas en América Latina.
En este punto, cada nación deberá tomar partido claro si no quiere estar en el ojo del huracán estadounidense. Hasta el momento, países como Cuba, Colombia, México y Brasil han sido enérgicos en condenar la operación, mientras que Argentina, Perú, Bolivia, Panamá, Ecuador y la Chile del electo Kast han aplaudido y celebrado la noticia.
“Esto denota que la derecha y ultraderecha de Trump están tomado una posición relevante en el continente, por lo que cada gobierno debe tomar decisiones cautelosas, diplomáticas e inteligentes para que en la reorganización de poderes no se queden solos”, explicó a EL HERALDO Adrian Mc Liman, analista político y consultor internacional.
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Según él, no se trata ya solo de quién está con Estados Unidos y quién no, sino de quién se acopla a las decisiones que trasgreden el derecho internacional que tomar el presidente Donald Trump, lo que, a su vez, los enfrente a los organismos multilaterales que durante décadas han mediado en las crisis transnacionales.
¿Qué viene para el país?
En ese contexto, analistas consultados por EL HERALDO coinciden en que el panorama es incierto para el vecino país, pues el discurso del presidente Donald Trump en el que aseguró que la administración de Venezuela queda en manos del mismo Estados Unidos, carece de detalles y claridades y deja un vacío jurídico internacional sobre la forma y el alcance de la aplicación de la conocida Doctrina Unwilling or Unable, con la que el Gobierno norteamericano justificó su intervencionismo y posterior captura de Nicolás Maduro, así como se usó en el operativo que terminó con la muerte de Osama Bin Laden o con la captura del general Noriega en Panamá en el año 1989.
Para Enrique Prieto-Ríos, profesor Universidad del Rosario, quedan mucho más dudas que respuestas. “Es muy preocupante lo que dijo el presidente Trump porque no hay una justificación jurídica nacional e internacional que permita que un país administre a otro país salarialmente, salvo que haya un consentimiento expreso por parte de ese país que requiera una administración”.
Prieto-Ríos señaló el ejemplo de una catástrofe natural u otros hechos, “pero este no es el caso, esto no ha sido solicitado. Entonces, y esto genera unas aperturas muy delicadas en el derecho internacional público porque esta misma doctrina puede ser usada por China, por ejemplo, en Taiwán, por Rusia para ampliar su control en varios territorios de Europa del Este”.
De igual forma, añadió que las horas siguientes serán determinantes para saber cómo será la reacción del Gobierno venezolano y por ende del desarrollo de una transición o un Gobierno de la cohorte de Estados Unidos.
A su vez, Nicolás Freire, cientista político y académico de la Universidad Católica de Valparaíso de Chile, precisó a esta casa editorial que se debe tener en cuenta que la dictadura como tal no ha caído, sino el líder de la dictadura. “Tenemos que estar atentos a cuál es el segundo paso, pues la pelota quedó en la cancha del régimen venezolano, con Diosdado Cabello y Delcy Rodríguez al comando, con el respaldo de Rusia y China”.
Los escenarios, de acuerdo con Freire, “pueden ir desde una negociación para llegar a una transición pactada con Estados Unidos realizando elecciones bajo la supervigilancia del país, o medir fuerzas con el Gobierno Trump, algo para lo que Venezuela no tiene capacidad, lo que quedó en evidencia luego de que capturaran a su presidente en menos de una hora.”
Freire también señaló que un posible escenario es el de la resistencia por parte de la dictadura Venezolana. “Si no recogen el guante, puede venir una segunda operación militar por parte de Estados Unidos dentro de las próximas 48 a 72 horas”, finalizó.
Por último, Freire aseguró que “Trump ya tendría en mente quién sería la persona que liderará la transición y, tras su discurso, parece no ser María Corina Machado, pues le quitó el piso. Seguramente será una persona mucho más propensa a una articulación económica con y para Estados Unidos, que tiene un claro interés en el petróleo venezolano. Eso ocupará la agenda política de este año”.
Hugo Rojas, académico chileno de la Universidad Alberto Hurtado, doctor en derecho y en sociología, se acopla también a las palabras de Freire en cuanto a que el escenario es profundamente incierto. “Si el control estadounidense anunciado por Trump abre paso a un proceso de transición política, este solo será sostenible si se respetan los derechos humanos, se reconstruyen instituciones democráticas mediante procedimientos participativos y verificables, y se brinda acompañamiento internacional multilateral. Ninguna salida impuesta exclusivamente desde el exterior, ni basada únicamente en la lógica de la seguridad, podrá reemplazar la necesidad de un proceso político legítimo, con protagonismo de la sociedad venezolana”, mencionó.
Para Rojas, “los discursos de fuerza, como los que caracterizan a Donald Trump, pueden tener efectos en el corto plazo, pero rara vez contribuyen a soluciones duraderas. América Latina tiene una historia demasiado marcada por intervenciones y autoritarismos como para no estar atenta a lo que está sucediendo en Venezuela. Defender la democracia en Venezuela implica también defender el derecho internacional, el multilateralismo y la primacía del derecho sobre la fuerza. Esa coherencia es indispensable si se quiere una Venezuela libre, democrática y en paz”.
Petróleo, el nuevo frente
Otro de los frentes que se abre, como los mismos analistas lo señalan, es el de la administración del petróleo proveniente de Venezuela, cuyo precio podría subir por cuenta del ataque luego de que los países consumidores gozaran de adquirirlo a precios cada vez más bajos durante al menos 4 años.
De acuerdo con las últimas cifras de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), la producción de crudo de Venezuela ha ido perdiendo peso en los últimos años: en 2023 alcanzó los 783.000 barriles al día, apenas un 2,9 % del total de la OPEP. Por ende, el precio se ha desplomado hasta cerrar en el entorno de los 60 dólares, lo que supuso una caída superior al 50 %.
Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, concentradas principalmente en la Faja Petrolífera del Orinoco, donde predominan crudos extrapesados que requieren diluyentes y tecnología específica para su producción.
La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) indica que Venezuela representa aproximadamente el 17 % de las reservas petroleras probadas del mundo, pese a que su producción actual es solo una fracción de esa magnitud.
*Con datos de Efe




















