La sede de la Fundación mi Hogar está situada en una de las zonas más populosas del centro de Barranquilla. Esta esquina hoy en día recién pintada de azul con blanco, está ubicada en la calle 34 con carrera 39 y en sus alrededores transitan habitantes de la calle y otros personajes inherentes a la dinámica non sancta de una zona movida y acelerada donde se resuelve el día a día con la velocidad que imponen las circunstancias.
En el pasado, el sector vivía cercado de raponeros, drogadictos trotanoches atrapados por el consumo de sustancias ilegales y otras tristes situaciones que no iban de la mano y rechinaban con el azul esperanza que trajo consigo la instalación de esta entidad.
La Fundación mi Hogar inició labores el 29 de marzo del año 2001 y se convirtió en una alternativa segura para aquella población vulnerable que trabaja y vive en el centro de Barranquilla y sus alrededores.
'Madres cabeza de hogar, desplazados, hijos de recicladores, madres adolescentes, vendedores ambulantes, estacionarios que viven aquí en el Centro o pasan la mayor parte del día aquí y no tienen quien les cuide a sus hijos, también comerciantes y dueños de locales de los alrededores ', explicó María Sandoval, directora y fundadora de la fundación.
El llamado espiritual. Recuerda la seño Mary, como la llaman, que esa idea no la concibió por sí sola porque dice que fuerzas mucho más poderosas y espirituales influyeron para que esta mujer comenzara a dedicarle empeño, corazón y vida, al bienestar de los niños de esta zona.
En el año 2001, pasó por duros momentos por una obstrucción intestinal que había puesto en riesgo su salud y su vida. María que siempre ha sido una mujer de fe, oraba por su pronta sanación y en ese justo momento, se dio un dialogo espiritual que trajo a su mente varias imágenes de niños necesitados y en estado de indefensión.
'En ese momento Dios me mostró una visión que era un grupo de niños necesitados de atención. Pasaron unos días y tuve que internarme en la Clínica El Prado. Estaba grave y creo que de muerte y en oración le pedí a Dios fuerzas y le prometí que dedicaría mi vida al cuidado de los niños si me recuperaba', dice María, que luego de ese momento especial su enfermedad se revirtió y la especie de trato entre ella y la providencia quedó sellado.
Ya recuperada y sin esperarlo siquiera, la oportunidad de comenzar a trabajar por los niños se le dio a través de unas entrevistas que ella misma se ofreció a realizar para un pastor de la iglesia evangélica que trabajaba con varias mujeres residentes en la llamada Calle del Crimen. 'Las entrevistas arrojaron que la mayoría de estas mujeres eran analfabetas y yo decidí colaborar y empezar con el proceso de alfabetización. Comencé con 19 mujeres y a la semana una de ellas me preguntó si podía llevar a su hijo y la voz se corrió que una seño estaba dando clases por la zona y todas comenzaron a llevar a sus hijos. Después de un tiempo me dejaban solamente a los niños', recordó.
Los primeros peldaños para llegar al sueño. Al mes tenían 34 niños recibiendo formación y las instalaciones de la Iglesia cristiana evangélica Alfa y Omega se hizo más popular, tanto que en menos de 4 meses la iglesia no daba abasto para tanto niño. 'Decidí llevarlos al restaurante y les dictaba clases después de 2:30 p.m. cuando se terminaba el movimiento. Mire que a los 8 meses ya teníamos más de 80 niños y como los directivos y propietarios de Muebles Jamar eran clientes fijos del restaurante yo les expuse todo lo que veníamos realizando con los niños y fue ahí cuando nos mudamos para acá, porque los dueños nos cedieron en comodato la segunda planta de este edificio. Muebles Jamar nos ayudó con las adecuaciones, con útiles, con alimentos, con todo', recordó.
En sus inicios, María tenía el respaldo de la Fundación mi Familia, adscrita al Centro Bíblico Internacional. Un año después se independizan y toman la razón Social, Fundación mi Hogar.

Después del medio día a los pequeños los alistan para hacer la siesta.
Con la máquina funcionando a toda marcha. Hoy en día la fundación atiende a 250 niños que reciben educación desde los grados maternal a quinto de primaria, asesoría y apoyo psicológico, recreación, comedor escolar que brinda asistencia alimenticia y nutricional. 'Aquí manejamos un pénsum académico como cualquier otra institución, tenemos 8 profesores, 4 auxiliares, una enfermera, personal administrativo, de aseo, manipuladores de alimentos. Lastimosamente mantener un sueño como este es muy costoso y por ello no todos los niños reciben estas atenciones gratuitas. El 20% no paga nada porque están becados, el otro 20% tiene media beca, el resto paga entre 27 y 35 mil pesos mensuales', explicó.
Los gastos mensuales que logra cubrir gracias a sus padrinos, como ella los llama, (patrocinadores) ascienden a 30 millones de pesos y muchas veces se ven en dificultades para pagarle a los de docentes materiales, servicios, útiles alimentos, medicamentos, entre otras necesidades.
María relata orgullosa que algunos de los niños que comenzaron con ella este proceso, hoy se convirtieron en bachilleres, estudiantes del Sena, trabajadores y deportistas destacados como Eduar Marriaga quien fue una de las cuotas del Departamento en las pasadas olimpiadas.
Para Madeleyn Vera, una profesora normalista que labora con la fundación, ha sido un privilegio poder trabajar con estos niños de este sector. 'Es muy bonito. La verdad muchos de ellos no tendrían esta oportunidad. Que la Fundación esté aquí es de gran ayuda para sus padres', dijo.
Gina Villa, una profesora de preescolar que lleva 8 años trabajando allí, opinó que, 'Aquí se le imparten principios espirituales y apoyo moral. Muchos de ellos viven situaciones psicológicas y económicas difíciles, pero aquí encuentran afecto, apoyo y si no estuviéramos aquí muy probablemente no recibieran nada eso', afirmó.
Luz Estela Arguello asegura que tiene al niño hace 3 años al cuidado de la fundación ya que como tiene una distribuidora en el Boliche, se le hace práctico tenerlo aquí. 'Lo traigo desde las 7 hasta las 4 de la tarde y esto me facilita mucho las cosas porque tengo que atender el negocio', aseguró.
Con la mirada en el porvenir. María sigue soñando en grande con nuevos proyectos para seguir ampliando la cobertura y la atención a los niños de este sector vulnerable y en secreto piensa que cada año que pasa es uno más de servicio, de agradecimiento, una afirmación de esa alianza íntima y personal que una vez realizó mientras convalecía en una cama de un hospital y agradece a Dios por haberle mostrado el camino con el que le sirve a los demás y la sociedad.
Para los interesados en conocer más y contactarse con la fundación pueden escribir al siguiente correo electrónico: Fundaciónmihogar@hotmail.com o en el teléfono 3709407.
Por Carlos Polo


