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Archivo particular

Zlatan ni siquiera ladró el viernes cuando su entrenador, Raúl Fernández, fue a buscarlo para una sesión del adiestramiento que le venía haciendo desde hace casi tres meses.

El lobo siberiano no opuso resistencia, como solía hacerlo al comienzo del entrenamiento, pero de repente se enfureció, atacó al domador y empezó una intensa lucha que terminó en la muerte del perro.

Así narra Fernández, director de la Escuela Nacional de Adiestramiento Canino en Barranquilla, el episodio que ahora lo tiene en la mira de una investigación por parte del Departamento Técnico Administrativo del Medio Ambiente, Damab, por maltrato animal.

La denuncia fue instaurada por el dueño del animal, Manuel Oliva, quien lo acusa de haber asesinado a patadas a su mascota en la sala de su apartamento en el Norte. 'Él fue por el perro a las 7:15 a.m., se lo iba a llevar en su carro. Entré al baño y luego mi empleada doméstica me gritó que saliera porque el entrenador estaba matando a Zlatan', cuenta Oliva.

'Cuando salí —continúa— vi a mi perro tendido en el suelo y Fernández estaba dándole puntapiés. ¿Qué estás haciendo?, le pregunté. Y él, notablemente enfurecido, respondió: ¡Esto es así, porque yo tengo que demostrarle quién manda, quién es el líder!'.

Según el dueño del can, médico y gerente de la Clínica El Prado, el mismo Fernández le recomendó que lo llevara a la Clínica Veterinaria Medivet'z para que lo bañaran, puesto que el animal se había defecado y orinado durante la lucha.

Pocas horas después, Oliva notó en el centro asistencial que Zlatan orinaba sangre, por lo que solicitó que lo examinaran a fondo. El diagnóstico fue: trauma cerrado de abdomen con laceraciones en el hígado. De inmediato le practicaron una delicada cirugía, pero, a las 6 p.m., la mascota murió.

Por su parte, Fernández, de 56 años, 44 de ellos dedicados al entrenamiento de unos siete mil perros, le indicó a EL HERALDO que el siberiano tenía un historial agresivo desde los dos meses. 'Cuando apenas tenía 4 meses lo enviaron a una escuela de adiestramiento en Bogotá, pero a los 90 días lo devolvieron porque era inmanejable', asegura el reconocido entrenador, quien no aceptó las imputaciones de Oliva en una audiencia a la que asistieron el sábado en el Damab.

Afirma que nunca tuvo la intención de matar al animal. 'Me defendí con la misma fuerza con que el perro me atacó. Actué en legítima defensa de mi integridad física, como lo emitió en su concepto la directora de la Sociedad Protectora de Animales, Luz Estela Ordóñez, luego de escuchar las dos versiones en la audiencia'.

Dice que lamenta la muerte de Zlatan y hace un llamado para 'que este caso sirva para reflexionar sobre cómo se están manejando los perros en los hogares. Cuando un can es agresivo, su familia es la culpable'.

Por Víctor Ovalle Gil