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Los recientes cambios normativos y las propuestas de política para el sistema de pensiones de Colombia plantean importantes retos para las aseguradoras con exposición a rentas vitalicias y para las administradoras de fondos de pensiones (AFP), según un informe de la agencia calificadora Fitch Ratings.

En ese sentido, manifestaron desde la agencia que el fuerte aumento del salario mínimo, las modificaciones de los mecanismos de compensación del Gobierno para las aseguradoras y las restricciones propuestas a la inversión extranjera para las AFP crean riesgos importantes en torno a la gestión de activos y pasivos (ALM), la diversificación de las inversiones y la transición al nuevo sistema de pensiones una vez que sea aprobado por el tribunal.

Dentro de ello, señalaron que las aseguradoras colombianas calificadas por Fitch suscriben rentas vitalicias y seguros de pensiones limitados, incluyendo cobertura por discapacidad y supervivencia.

“La mayoría de las aseguradoras calificadas mantienen una sólida capitalización y pueden absorber estas perturbaciones puntuales. Aunque no prevemos acciones inmediatas en materia de calificación, seguiremos de cerca a las aseguradoras con exposición, centrándonos en la mejora de la ALM, las trayectorias de rentabilidad y los indicadores de solvencia”, sostienen.

Recordaron que el 1 de enero de 2026, Colombia aplicó un aumento del salario mínimo del 23 %, lo que supera considerablemente la inflación del 5,1 % registrada en el ejercicio 2025.

Indicaron que la pensión mínima colombiana no puede ser inferior al aumento del salario mínimo. La diferencia, o “desviación”, equivale al crecimiento del salario mínimo menos la inflación del año anterior.

“Esto provoca un aumento de la deuda muy superior al crecimiento previsto vinculado a la inflación”, explicaron desde Fitch.

Agregaron que las restricciones normativas y del mercado limitan la capacidad de las aseguradoras para reposicionar rápidamente sus carteras, lo que agrava los retos de la gestión de activos y pasivos (ALM). Las carteras de rentas vitalicias suelen estar muy invertidas en bonos del Tesoro (TES) indexados al UVR y al IPC, que generaron niveles de rendimiento al vencimiento (YTM) de entre el 9 % y el 11,5 % durante 2025, dependiendo del vencimiento del bono.

Sin embargo, indican que estos rendimientos pueden resultar insuficientes para igualar la revalorización del pasivo en años de alta desviación, lo que crea desajustes en la duración y la rentabilidad.

A su vez, sostienen que el deterioro de la economía puede provocar una revisión agresiva de los precios, normas de suscripción más estrictas y una menor disposición a suscribir rentas vitalicias con pensiones mínimas.

“Los suscriptores de rentas vitalicias con carteras cerradas o en liquidación se enfrentan a un impacto menor, pero no desdeñable. Los suscriptores activos con carteras vigentes importantes y suscripciones en curso se enfrentan a una presión más pronunciada. Es posible que este grupo ya no pueda suscribir coberturas por discapacidad y supervivencia de forma rentable, ya que los precios pueden llegar a ser prohibitivos”, aseguran desde la agencia calificadora.