Lea además: Real Madrid vence con gol de Nacho y pone presión al ‘Atleti’ Al límite, el '9' uruguayo se quitó la camiseta, la rabia y la frustración acumulada instante a instante, ocasión a ocasión, fallo a fallo, durante todo el encuentro, sobre todo en el primer tiempo, en una sucesión de paradas del guardameta o postes que transformaron el partido en una lucha constante del Atlético contra sí mismo. Por dos causas. Primero, porque el goleador tremendo que es Luis Suárez expresó entonces de forma nítida su peor racha del curso; después, porque Sergio Herrera, el portero del Osasuna, se cruzó en las pretensiones goleadores del Atlético, hábil en cada lance que exigió su intervención, al principio siempre frente a Luis Suárez. Puede interesarle: Un Barcelona triste dice adiós a LaLiga con una derrota ante el Celta Tuvo tiempo para controlarla, para acomodarla y para rematar Luis Suárez, que la ajustó tanto que el palo escupió su remate, entre la oposición de dos defensas -uno de ellos lanzándose al suelo a la desesperada- y el portero, expectantes, quizá hasta superados, a merced del remate que fuera a elegir Luis Suárez, que perdonó otra. Todo en 22 minutos, que desprendieron de forma visible que no hay términos medios para este Atlético, que jugó todo el rato en campo rival, que monopolizó la pelota, que ejerció la presión que quería, que disputó el partido que había diseñado, que dominó con insistencia... Y que se marchó al intermedio con un 0-0. Aún falló otra Luis Suárez, frustrado sin acierto; aún Herrera se cruzó a un tiro de Correa; aún el Osasuna despejó como pudo otra de Koke, aún el Atlético irrumpió unas cuantas veces más en el área de su rival, un territorio que también era suyo; aún Savic surgió en su defensa para impedir el único ataque relevante de su oponente y aún el poste despejó un amenazante lanzamiento más distante de Saúl. Lea aquí: Bacca, tan vigente como siempre, anota tres y Villarreal vence a Sevilla No las tuvo en el comienzo del segundo tiempo, más espeso y menos desbordante, más embarullado. Y cuando marcó, por medio de Savic en un centro de Trippier, allá por el minuto 58, o de Carrasco, en el 66, lo hizo en fuera de juego, para persistir el 0-0, para sostener un desafío cada vez más estresante del Atlético -más aún cuando el Real Madrid marcó el 0-1 en San Mamés-, al que se rebelaba una y otra vez Correa, de nuevo sin tino frente a Sergio Herrera.