Detrás de la unión, compromiso, orden, colectividad, táctica, fogosidad, garra y entrega que Diego Simeone les imprime a los jugadores del Atlético de Madrid, existe un trabajo físico para que todo el discurso del técnico argentino no se quede en palabras e intenciones. Hay una labor callada que respalda todo el ruidoso boom que los ‘colchoneros’ generan actualmente con su estilo en la Liga de España, en la Liga de Campeones y en el mundo del fútbol. Óscar Ortega es el hombre que tiene la misión de volver a ese equipo el más atlético de todos.
Ese preparador físico uruguayo, de 58 años de edad, que tiene a los rojiblancos españoles en el máximo nivel de fuerza y resistencia, pasó por Junior y el desaparecido Unicosta en los 90.

Ortega fue el PF de los tiburones desde julio de 1996 hasta el 18 de marzo de 1997. Llegó de la mano de su compatriota Julio Avelino Comesaña, quien acudió a él por recomendación de Esteban Gesto, otro destacado preparador físico charrúa que se vistió de juniorista.
'Gesto me dijo: por ahí me han hablado muy bien de un muchacho que se llama Óscar Ortega. Ya había trabajado con Luis Garisto en Estudiantes de la Plata, en Gimnasia y en el Toluca de México. Era joven, pero tenía recorrido. Comencé a trabajar con él en Danubio y luego lo llevé al Unión Española, de Chile. Al mes de estar ahí sacaron al ‘Chiqui’ García de Junior, me llamaron y me fui para Colombia con Óscar', recordó Comesaña ayer en diálogo con EL HERALDO.
En Danubio, Óscar trabajó junto a Carlos ‘Pileta’ Ortega, su primo hermano, que fue asistente de Comesaña en ese club uruguayo y en su primer ciclo en Junior, en 1991.
'No es porque sea mi primo, pero es una eminencia de la preparación física, es un fenómeno', elogió ‘Pileta’ Ortega, quien se encuentra radicado en Barranquilla.
A través de un grupo familiar de Whatsapp, Carlos mantiene un contacto cercano con Óscar. 'Es un fanático de su profesión, tiene una capacidad impresionante para la planificación. Cuando el Atlético vino a Colombia a jugar un amistoso, yo me fui para Bogotá y le dije al ‘Cholo’ Simeone: con mi primo vas en coche, organiza todo, es un crack. Simeone duerme tranquilo con él'.
Óscar Ortega, cuya motivación y voz de aliento es un espectáculo en los calentamientos y entrenamientos del Atlético (en www.youtube.com hay varios videos), se basa en una metodología que se llama Entrenamiento Integrado Mixto, que mezcla lo físico, lo técnico y situaciones de juego.
'No tengo la verdad absoluta, pero es nuestro modo de trabajar y, de momento, nos funciona', ha dicho Óscar en varias entrevistas. 'Es un modelo duro de asimilar porque obliga a una mejora metabólica, a entrenar a otro ritmo, y luego hay que saber llegar al jugador para poder llevarlo al campo, que es lo más difícil', dice.
PASO A EUROPA
Ortega trabajó por última vez con Comesaña en el desaparecido Unicosta, equipo con sede en Barranquilla que solo permaneció un año y medio en la primera división (segundo semestre de 1997 y todo 1998).
'Enrique Chapman (presidente de Unicosta) se trajo a Valenciano de México y el gordito estaba bastante gordito. Entonces le propuse a Enrique que trajéramos durante un mes al profesor Óscar Ortega para que le hiciera un trabajo especial de potencia a Valenciano', rememoró Julio Avelino.
Después partió para el fútbol español gracias a la invitación del entrenador ibérico Marco Alonso, que lo llevó al Rayo Vallecano. Con el mismo timonel arribó por primera vez al Atlético en 2001. En 2004, ya con Gregorio Manzano como DT, volvió a trabajar en el cuadro que juega en el estadio Vicente Calderón. En ese ciclo conoció a Simeone, que ya estaba en el ocaso de su etapa como jugador en el club madrileño.
Desde 2006, cuando ‘el Cholo’ comenzó su vida como estratega, Óscar Ortega ha trabajado a su lado. Han estado juntos en Racing de Avellaneda, Estudiantes, River Plate, San Lorenzo, Catania de Italia y Atlético.

'Siempre está creciendo. Es muy profesional, estudioso y ordenado. Su aporte en el éxito del Atlético debe tener un porcentaje muy alto. Es una persona confiable', asegura Comesaña.
RECUERDOS QUE DEJÓ
Quienes hicieron parte del Junior durante el tiempo que Óscar Ortega permaneció en el club, hablan con gratitud del PF.
'Los jugadores estaban felices con sus entrenamientos. Y el equipo volaba. En la primera parte terminamos segundos en la tabla', revive Comesaña.
'Es que vino con un trabajo totalmente distinto, moderno, se basaba en la fuerza y en realidades del partido. Muchos ejercicios con balón, movimientos reales del fútbol', cuenta Luis Grau, uno de los asistentes de aquel cuerpo técnico en el que también se encontraba Álvaro ‘Polaco’ Escobar.
Grau recuerda a Ortega por su admirable desempeño y por un tic nervioso. 'Giraba la cabeza a la derecha y carraspeaba. Como tenía un perro que se llamaba ‘Cabrón’, cuando hacía muy seguido su tic le decíamos: ¡quieto ‘Cabrón’, quieto! (risas)'.
Pero él ni los equipos donde ejecuta su trabajo se quedan quietos. Ahora tiene volando al Atlético.
'Gracias a Ortega me puse bien y pude ir a México'
Si hay alguien que recuerda con gratitud a Óscar Ortega y elogia enormemente su trabajo en Junior, ese es Iván Valenciano. El exdelantero barranquillero dice que la labor del preparador físico uruguayo dejó huella en el equipo y en su carrera como futbolista.
'Fue de los mejores preparadores físicos que tuve. Me dio la posibilidad de ponerme físicamente bien para poder ser transferido a México', expresa Valenciano.
'Era una persona muy jocosa, pero muy correcta en sus cosas. Yo le decía: entre juego y juego nos da una trilla. Todos los trabajos eran con balón, banderas y otras cosas que los hacían divertidos, pero realmente eran intensos y exigentes'.
‘El Bombardero’ relata que Ortega le practicó una evaluación física a todo el plantel y a partir de ahí trazó los ejercicios físicos específicos para cada jugador. 'Recuerdo que el primer examen fue en el polideportivo de Uniautónoma y todos fuimos un desastre. De ahí nos fuimos a Santa Marta para empezar la pretemporada. Físicamente arranqué el torneo en las mejores condiciones y luego me fui al Veracruz de México (con Alexis Mendoza)', recordó el máximo artillero en la historia rojiblanca.
'En las prácticas de fútbol me ponía en la cintura un odómetro (instrumento de medición del recorrido del deportista) y me decía que en la práctica tenía que recorrer tres kilómetros. Yo estaba acostumbrado a jugar estático. Se acababa la práctica y no tenía ni un kilómetro recorrido, pero con su ayuda poco a poco empecé a cumplir los 3 kilómetros. Después lo hacía automáticamente. Eso me sirvió bastante. En México hacía diagonales más largas y tenía más movilidad. Raúl Chaparro (exjugador de Junior) me dijo ayer (miércoles): el éxito del Atlético es el preparador físico. Yo pienso lo mismo'.



























