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Una mujer transita por la entrada principal del Teatro Amira de la Rosa, ubicado en el barrio El Prado.
John Robledo
Cultura

¿Hasta cuándo el Amira de la Rosa debe aguardar por su salvación?

El Banco de la República dice que la formulación del PEMP se ha estancado a causa de la pandemia. Gestores se pronuncian. 

El telón del Teatro Amira de la Rosa sigue caído. Desde 2016, las puertas de este emblemático escenario cultural se encuentran cerradas y aún no se vislumbra una fecha para su reapertura. 

El hermetismo que rodea el proceso previo a la intervención del Teatro ha causado malestar entre la comunidad barranquillera, debido a que el paso del tiempo sigue dejando su huella en la edificación que imponentemente se levanta sobre el costado de una amplia avenida y rodeada de árboles nativos.

El Banco de la República, ente encargado de administrar el escenario cultural desde 1980, ha enfilado sus esfuerzos durante el presente año a la formulación del Plan Especial de Manejo y Protección (PEMP). Sin embargo, la crisis sanitaria por la Covid-19 ha causado ciertos traumatismos en dicho proceso. 

El antropólogo Weildler Guerra Curvelo, quien se desempeña como asesor cultural de la entidad, aseguró a EL HERALDO que las restricciones de movilidad a causa de la pandemia han retrasado la visita de un equipo consultor a la ciudad para dinamizar la  construcción de dicho instrumento de planeación y gestión del patrimonio.

“Estamos esperando que se habiliten los vuelos entre Bogotá y Barranquilla para que el equipo consultor se traslade hasta la ciudad y pueda adelantar las reuniones correspondientes con los grupos focales, para conocer sus propuestas sobre el aprovechamiento del espacio y desarrollo de actividades culturales”, aseguró.

Guerra recordó que el Banco de la República suscribió, en abril de este año, un contrato con la firma especializada NVP, del arquitecto restaurador Néstor Vargas, para adelantar la formulación del PEMP para dicha intervención.

“Tenemos un equipo que ha avanzado en los procesos de estudio y recolección de la información. Hemos solicitado documentos a distintas dependencias de la Alcaldía, así como empresas de servicios públicos y entes académicos ubicados en las cercanías del Teatro”, expuso el miembro de la Subgerencia Cultural del Banco. 

Guerra Curvelo reiteró el “marcado interés” del Banco de la República para adelantar los trabajos de restauración del teatro Amira de la Rosa y la construcción del complejo cultural adyacente, que permita su sostenibilidad económica.

Trabajo en conjunto

El Distrito de Barranquilla ha venido trabajando de la mano con el Banco de la República en el proceso para la restauración del Teatro Amira de la Rosa.

María Teresa Fernández, secretaria de Cultura, Patrimonio y Turismo, explicó que desde la dependencia se ha liderado el levantamiento de la información necesaria para la culminación de la etapa de diagnóstico del PEMP.

“Paralelamente, con el Banco de la República se vienen construyendo las mesas de trabajo que se abrirán en el mes de septiembre, si se concreta la apertura de vuelos hacia Barranquilla, con los grupos focales de interés”, sostuvo la funcionaria. 

Fernández también expuso que es necesaria la presencia del equipo consultor en la ciudad para que adelanten el respectivo trabajo de campo: “Una vez esto suceda, y ellos puedan recorrer la zona, comenzará la segunda fase de esta etapa. Surtido esto, el PEMP debe quedar listo para radicarse ante el Ministerio de Cultura para su aprobación”.

La secretaria distrital de Cultura resaltó que el Banco de la República ha reiterado, en varias oportunidades, “su compromiso” para continuar con la operación del Teatro, que en 2006 fue declarado como un Bien de Interés Cultural Nacional.

Por último, María Teresa Fernández sostuvo que “hay que enfocarse en tener los diseños del Teatro Amira de la Rosa y comenzar su intervención tan pronto sea posible”.

Fisuras y manchas de humedad se empiezan a observar en la fachada del emblemático escenario cultural.
No se puede tumbar la historia
Gloria Peña, bailarina y coreógrafa

“Amo el Amira de la Rosa porque mis pies bailaron en ese escenario”, dice con autoridad Gloria Peña, una institución de la danza en Barranquilla y el Caribe. 

Recuerda el teatro desde cuando se puso su primera piedra por el gran espectáculo que se hizo. 

También rememora que en los 80, cuando aún se encontraba en obra negra, fue invitada por el entonces Centro Artístico para presentar en Bellas Artes una obra que tenía casi lista, pero ella pidió que fuese en el Amira de la Rosa, para apoyar su terminación.

Presentó ‘La María’ de Jorge Isaacs.

La restauración, para Gloria Peña, es el único camino viable por el bien de la historia cultural de la ciudad.

“El Banco de la República siempre lo he respetado y tiene mi apoyo en un 100%. Es triste que los interesados, no la ciudadanía que tiene corazón de artista, piensen en tumbar el Amira de la Rosa. No se puede tumbar la historia, esta debe continuar restaurándose (...) Se restauró el Teatro Colón de Bogotá, el Teatro de Bellas Artes en México, para hablar de los dos más cercanos que tenemos y conozco. Restaurar, no destruir”.

El Amira no es cualquier auditorio
Heriberto Fiorillo, director del Carnaval Internacional de las Artes.

El recuerdo más fresco de Heriberto Fiorillo en el Teatro Amira de la Rosa, fue la presentación de Ennio Marchetto en el Carnaval Internacional de las Artes, enero de 2016. Para el creador de esta fiesta de la reflexión “la ciudad cultural y artística no está penando por la falta de teatro”. “Barranquilla sabe que sus dirigentes nacionales y locales le deben desde hace varios años su teatro municipal. Mientras tanto, la ciudad cultiva la creatividad de otras maneras, en otros lugares. Cuando cerraron el Amira, el Carnaval de las Artes se fue a distintos escenarios, pasó de 5 mil espectadores a 30 mil. Ahora estamos pensando en los peligros de la pandemia a nivel presencial y las ventajas del universo virtual en el contexto de una realidad más delicada y preocupante que la falta de teatro”. Fiorillo agrega que el “Amira es –era– un teatro, no un auditorio ni un escenario cualquiera. Por su diseño era a puerta cerrada más silencioso y propicio para la reflexión. Gracias a su acústica proyecta mejor las voces y la música”. También compromete al público “con la obra que presenta, lo convoca a seguirla, a vivirla según las reglas de juego de la obra misma”.

Una sala para grupos emergentes

Nibaldo Castro pisó como actor el Amira de la Rosa a los 13 años. El director y actor de la Fundación Cultural y Social Cofradía Teatral interpretó a un cura en una obra colegial que dirigió el profesor Gabriel Brasso. “Esa fue una sensación mágica”. Más allá de si deciden restaurarlo o renovarlo, Castro sugiere construir “un teatro alterno más pequeño para obras de mediano formato que le permita a los grupos emergentes y de la periferia de la ciudad contar con todas las posibilidades técnicas”, para poder presentar sus “propuestas escénicas, que el público aporte con su presencia, pero que también invierta en sí mismo con la compra del tiquete”.

“Los estudiantes que se están formando en Bellas Artes y en la Escuela Distrital de Arte (EDA) tienen sueños grandes, se están preparando bien y están buscando la forma de encontrar su propia identidad, están buscando cómo encontrarse con su público. El Amira puede generar esa fuente de inspiración para esas nuevas generaciones”, explica este actor, que como muchos en la Costa anhela volver a ese escenario.

Es triste no tener un teatro de nivel

Samuel Minski, director de Barranquijazz, es tal vez una de las personas que más ha sentido y sufrido el cierre del Amira de la Rosa. Su primer recuerdo en el teatro se remonta a los días en que aún no tenía silletería y tocó un grupo de rock temas de Beethoven.

Recalca que “cualquier ciudad tiene un teatro decente” y Barranquilla lo tenía. “Hay ciudades no más grandes que tienen 3 o 4 teatros disponibles y nosotros teníamos uno que nos ofrecía las posibilidades de brindar un mejor festival, con capacidad técnica y de accesibilidad, con buena acústica, luces, sonidos, buena logística…Yo pienso que el teatro debe ser restaurado, si desean construir otro, bienvenido, pero este necesita restauración, conservarlo como está”. 

Como Barranquijazz, añade, les ha tocado “hacer el evento en un lugar que acústicamente” no les brinda las mejores opciones. “Eso nos ha afectado también en la parte económica, pues debemos optimizar el lugar del espectáculo para brindar un mejor festival y eso duplica los costos (...) Es una tristeza que Barranquilla no tenga un teatro de alto nivel”.

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