Uno de los monumentos más conocidos de Roma, la Fontana di Trevi, inició una nueva fase en su proceso de restauración, con la apertura al público de pasarelas provisionales que permitirán seguir las labores de su restauración.
Los pequeños puentes servirán para apreciar de cerca las estatuas de la fuente e incluso lanzar la tradicional moneda en una bañera simbólica, en sustitución del gran vaso del monumento.
La estructura conecta la plaza de Trevi con el conjunto escultórico de la fuente, sin agua, desde que comenzaron los trabajos de rehabilitación a principios de junio y que se extenderán, al menos, hasta el último trimestre de 2015. Con una capacidad inicial de unas cien personas, estos puentes efímeros doblarán su capacidad conforme avancen los trabajos.
Los visitantes podrán, asimismo, seguir la evolución de las obras, que no impedirán observar el monumento desde la plaza gracias a la colocación de paneles de plexiglás a lo largo de su perímetro y de dos pantallas, que mostrarán imágenes actuales e históricas de la fuente y de sus apariciones cinematográficas, acaso el sensual baño a medianoche de la actriz sueca Anita Ekberg con Marcello Mastroianni en la película La dolce vita, de Federico Fellini, que inmortalizó la Fontana di Trevi en una de las escenas más celebradas de la historia del cine italiano, aunque en realidad era una reproducción del monumento.
Otras películas, como Fontana di Trevi (1964); Tottotruffa 62 (1961), en la que el popular cómico napolitano Totò trataba de vender el monumento a un turista estadounidense. La fundación 'Fendi for fountains', de la firma de moda italiana Fendi, afrontará íntegramente el coste del proyecto, valorado en 2,18 millones de euros (3,8 millones de dólares), ante la falta de financiación del consistorio.
Lanzar monedas
La tradición de lanzar una moneda está garantizada durante estos meses gracias a la instalación de una bañera simbólica llena de agua en el centro del monumento habilitada a tal efecto. La costumbre consiste en ponerse de espaldas a la fuente, tomar una moneda con la mano derecha y tirarla por encima del hombro izquierdo para asegurar así el retorno a la Ciudad Eterna (Roma); si alguien tira dos, se enamorará allí, mientras que con tres monedas se casará, dice la tradición. Los fondos de esta práctica, que son de casi un millón de euros cada año, se destinan a la Fundación Cáritas, para un comedor social.


