El camino para convertirse en médico es uno de los más duros y sacrificados. Para la mayoría, proveniente de una clase media empobrecida o de familias vulnerables, la carrera representa un vuelco total a la canasta familiar y un sinfín de privaciones. En mi juventud, la falta de oportunidades truncó los sueños de muchos amigos brillantes, Traigo los recuerdos de aquellos amigos que, difícilmente lograron su Bachillerato y por no tener medios, tuvieron que estudiar otra profesión una realidad que mi padre y otros visionarios, intentaron cambiar en Santa Marta al fundar la Universidad Tecnológica del Magdalena (hoy Universidad del Magdalena).
Cuando llegué a la Universidad de Antioquia a estudiar Medicina, me encontré con la misma estampa de superación que traía del Liceo Celedón: condiscípulos sumidos en la pobreza, estudiando con zapatos destrozados o abarcas, costeándose la vida trabajando de noche en mercados o como porteros. Muchos de ellos llegaron a ser jefes de departamento y docentes brillantes por sus propios méritos.
Sin embargo, el calvario no termina al recibir el título. El ejercicio profesional es una trampa de precariedad, una realidad que la sociedad solo nota superficialmente en momentos críticos, como la reciente pandemia de la covid-19, donde incontables colegas entregaron sus vidas.
¿Habrá llegado el momento de un cambio? El nuevo Presidente tiene el mandato constitucional de garantizar la salud de los colombianos, y para lograrlo debe respetar y dignificar al gremio médico. Mejorar la formación médica en las escuelas de medicina y orientar hacia la formación de un médico con carácter no solo tecnológico y científico sino también con principios humanistas que ayuden a resolver los problemas actuales. Requerimos apoyo real a la formación, honorarios dignos y pagos puntuales.
Pero los problemas. no serán resueltos únicamente con el personal sanitario. Se necesita, utilizar incluir los adelantos científicos y tecnológicos actuales, métodos digitálicos, sanitarios, administrativos y altamente tecnológicos y científicos que, involucren la inteligencia artificial, la medicina cuántica y otros adelantos para superar los altos déficit existentes en salud. Los cuales podrían ser superados con una alta interoperabilidad y participación de interesados públicos y privados en lograr mejorar la vida de las personas. Controlando y alejando las altas perdidas de recursos, ligados al funcionamiento actual de un sistema corrupto y perverso.
Es hora de que el personal médico e interrelacionado como enfermeras, laboratoristas, y otros, junto con los pacientes, recupere la autonomía sobre el manejo de la salud. Debemos preservar lo que sirve del sistema actual, pero también impulsar la investigación propia, la producción de medicamentos y vacunas, y garantizar una atención preventiva y curativa de alta calidad. Necesitamos un liderazgo fuerte —un verdadero “Tigre”— para hacer realidad el sistema que el país merece.
@49villanueva


