Desde finales del siglo XIX, Colombia no ha vuelto a tener un presidente oriundo de la costa atlántica, desde cuando el cartagenero Rafael Nuñez, ejerciera su cuarto mandato presidencial hace más de 130 años.

Hoy, a menos de 20 días de la primera vuelta y a menos de 45 días de la segunda, existe una gran posibilidad de que Abelardo De la Espriella, un auténtico hijo del Caribe, sea el nuevo inquilino de la Casa de Nariño.

Y es que el liderazgo de Abelardo implica hablar de influencia, carácter y capacidad; implica hablar de un estilo de liderazgo claramente identificable con una férrea personalidad, una comunicación frontal y directa y, una presencia pública que cautiva.

Su liderazgo no pasa desapercibido porque está sustentado en su firmeza, en una marca personal que defiende con pasión sus ideas y, en una actitud decidida ante los desafíos; y es, precisamente allí, donde aparece una de las principales características de su liderazgo: su capacidad de propiciar diálogos y mover las emociones. Habla con convicción, proyecta autoridad y transmite la sensación de tener claridad sobre lo que piensa y hacia dónde quiere ir.

Su imagen, su tono de voz, y su lenguaje corporal, están alineados con el mensaje que desea transmitir: disciplina, carácter, éxito y poder de decisión.

Mantener una posición pública fuerte en un entorno tan complejo, requiere de tolerancia a la crítica, fortaleza emocional y capacidad para sostener la presión, con lo cual se ha mantenido vigente y relevante en el contexto nacional.

Su estilo también nos deja una enseñanza importante sobre liderazgo moderno: hoy las personas no siguen únicamente a posiciones o cargos, sino a personalidades auténticas, lo cual genera una genuina conexión.

Su liderazgo demuestra el poder de la comunicación estratégica, ya que ha entendido cómo utilizar los medios, las entrevistas y las redes sociales para posicionar mensajes, generar impacto y fortalecer su imagen; hoy por hoy, el liderazgo también implica saber comunicar de manera efectiva en escenarios digitales, sin perder de vista las visitas presenciales en los diferentes medios de comunicación.

Con su esposa Ana Lucía y sus hijos Lucía, Salvador, Filippo y Francesca, conforman una familia ejemplar que, muy posiblemente, llegará el próximo 7 de agosto a engalanar la Casa de Nariño.

Por todo lo anterior, por su liderazgo, por su autenticidad y por su esencia caribe, Abelardo es el líder que necesita Colombia en este álgido momento; y de igual manera, sería el presidente amigo que más le favorecería a nuestra querida Barranquilla.

@henrydelae