Terminadas las elecciones para el Congreso y las consultas es válido empezar desde ya a pensar sobre la crucial fecha de elección presidencial absolutamente vital en esta oportunidad para la salvación o el hundimiento del país analizándolo desde la lógica de la realidad actual. Un Presidente o Presidenta mujer significan y representan las esperanzas de un sector de la nación, un Departamento, en este caso el nuestro Atlántico con magníficos gobernantes locales y ausentes totalmente de la atención actual presidencial. No hemos tenido Ministros de este Departamento en cuatro años, los tétricos cuatro años de Petro en el país.
Por supuesto no ha existido quien de nuestra tierra hable por nosotros, pida, objete, proponga, vigile todo lo nuestro allá, en ese laberinto que se llama Palacio Presidencial. La antipatía de Petro hacia nosotros ha sido patética y viviente. No gusta de nosotros y lo ha demostrado. Su desinterés hacia nuestras necesidades y requerimientos elementales lógicos de provincia no fueron para él nada especial y los ignoró. Detesta a nuestro Alcalde, repudia todas nuestras peticiones, es indiferente a nuestras necesidades y por supuesto las muy pocas veces que nos ha visitado es para inventar calumnias, promover odios, actualizar venganzas de poder.
Por todo ello parece absurdo que propongamos desde ahora un plan para estudiar, sin apasionamientos y partidismos ridículos nuestra elección y escogencia para la próxima elección. Es mucho lo que está en juego para cuatro años más de atención prioritaria para una sección del país que con gran solvencia cívica, política, gubernamental, tiene al Departamento y sus Alcaldes realizando estupenda labor. Petro con la Costa en general ha sido ignorante. Y perverso también.
Con la enorme tragedia de Córdoba y sus inundaciones ¿cuántas veces ha sido visitada por el Presidente? Da lástima su desatención e indiferencia con los hermanos cordobeses por parte de quien tenía la obligación de haberse involucrado hasta el cerebro con aquella pavorosa tragedia. Así será siempre y lo fue con nosotros en múltiples ocasiones hasta que nos aburrimos de llamarlo, de citarlo, de solicitarle apoyo y ayuda. Por ahí vino una vez se montó en un podio en el Paseo Bolívar, repartió almuerzos y lanzó una andanada de calumnias.
Entonces como ciudadanos de un Departamento que no detiene su progreso y una ciudad capital que busca con sus dirigentes ser un vividero triunfante en todo sentido, miremos con lupa a quien vamos a escoger como nuevo o nueva mandataria nacional. También somos colombianos, también tenemos gente capacitada para ministerios y altas posiciones del Estado, también merecemos ser tenidos en cuenta en el presupuesto nacional, también tenemos derecho a no ser olvidados y que no nos autoricen eventos deportivos internacionales.







