Si bien es cierto que la presidenta electa, por su estrecha relación con su antecesor, saborea las mieles de la incuestionable popularidad de López Obrador, de los aciertos de su gestión reconocida por los votantes, también lo es que la herencia de lo que él representa para millones de mexicanos no es endosable. Sheinbaum tendrá que esforzarse, y mucho, por forjar su sello propio durante los próximos seis años. En este sentido, méritos profesionales o personales no le faltan, aunque, eso sí, ha anticipado que no apostará por los mismos métodos de AMLO para ser cercana con la gente. Lo que está aún por verse es si su preceptor la seguirá rondando o hará uso de un buen retiro, evitando ser incómodo e intervenir en política, porque con él nunca se sabe.
La aspirante del gobernante Movimiento Regeneración Nacional (Morena), del Partido del Trabajo (PT) y del Verde Ecologista de México (PVEM), será la primera mujer presidenta de México.
La nueva presidenta de México será la cara de la 'cuarta transformación', como se llama el movimiento político iniciado por el actual mandatario, Andrés Manuel López Obrador.
La exjefa de Gobierno es la primera mujer en asumir la presidencia del país azteca.
Raquel Coronell es hija de los periodistas Daniel Coronell y María Cristina Uribe.

