Medellín ha iniciado la construcción de su Cárcel Metropolitana para Sindicados con un costo de $675.000 millones y una capacidad para 1.339 personas, será la primera construida en Colombia mediante una asociación público privada, APP, y con esta se evitará el actual hacinamiento en estaciones de policía. Los privados que construyen esta cárcel la operarán durante 12 años y tras ese tiempo la infraestructura pasará a ser del Distrito de Medellín.

Considero que lo más importante de ese proyecto, además del obvio beneficio para la seguridad de esa gran ciudad, es que queda demostrado que sí es jurídica y económicamente viable la utilización de la figura de la APP para dotar y operar una cárcel metropolitana a una ciudad como Barranquilla y al departamento del Atlántico para garantizar que sí haya cupo para todo aquel que esté siendo procesado (no condenado) por cualquier tipo de delito, acabando con el actual hacinamiento en los llamados centros de detención transitorios de la ciudad. Incierto pero muy probable es que con esa nueva cárcel los jueces serían menos benevolentes con tanto pillo que dejan libre, razón por la cual en la gran mayoría de las detenciones por la Policía cada capturado cuenta hoy con 5, 8 y hasta más de una docena de “anotaciones judiciales”, factor determinante en la inseguridad que vive Barranquilla y su área metropolitana.

Ojalá fuera posible hacer también uso de ese tipo de proyectos – APP – para la construcción y operación de una megacárcel para condenados, así evacuar la arcaica Cárcel Modelo sobre la Vía 40 y aprovechar su actual predio y parcialmente su infraestructura, esa que está en su interior y que no se aprecia desde la calle, pero de un diseño interesante, para algún uso público y un parque que linde con el caño de acceso a los astilleros de la Naviera Fluvial Colombiana.

Hay diferentes tipos de proyectos de ciudad que podrían aprovechar la figura jurídica de la APP, como podría ser el del ordenamiento del parqueo en espacio público y privado de la ciudad. También para hacer una realidad la ya sugerida varias veces “Plaza de la Gobernación”, que sería el mayor detonante para la recuperación urbana de nuestro centro histórico, con su parqueadero subterráneo para que con este parqueadero se logren dos propósitos muy importantes, como lo serían la necesaria rentabilidad para el privado que construya, opere y sostenga dicha plaza sin requerir recursos de la Gobernación que pueden utilizarse para otras obras necesarias en el Atlántico, y para optimizar el actual caótico tráfico en el centro de Barranquilla al disminuir la cantidad de vehículos circulando por sus calles. Con seguridad que bien estructurado ese proyecto sería atractivo para empresas constructoras que manejan inversiones a largo plazo. ¡Sí se puede!

@nicorenowitzky