El buen trato es un asunto existencial para toda organización. La cortesía y la cordialidad son las dos vías que conducen al destino del respeto. Alejarse de ese camino es perderse sin encontrar quien guíe, oriente o muestre el mapa. Si el recorrido va acompañado con la ingratitud y la desconfianza se provoca el caldo de cultivo de la deslealtad. Líbrate de estar rodeado de gente que no sabe tratar a las personas. Cuando se cansen de maltratar te van a destruir sin que te des cuenta.
La mejor política, encanta, une, convoca, vincula, comparte, anima, satisface, sirve, resuelve y multiplica. Si faltan más de la mitad de estas cualidades, sus consecuencias causan narcisismo, frustración, complejidad e ineptitud. La piel se pone roja y no por el sol: siembran ira y cosechan odio. Su ideal de agricultura regala semillas de patanería. No importa el género, el sexo, la raza, la ideología ni el credo: hay gritos para todo el mundo.
Se conoce a la buena gente, entre otras muchas cosas, en 5 aspectos esenciales de la personalidad: 1. La mirada: muestra mucho más que el alma, proyecta las intenciones, los deseos y la profundidad del ser. 2. La voz: como suena piensa y si canta siente. 3. La postura: se viste, se sienta y se para al igual que sus emociones. 4. El caminar: cada paso es mucho más que actitud o apariencia. 5. La imagen: hoy la ves en redes, medios y en la fiesta.
Si el asunto es caer mal, cualquier resbalón propicia la visita al suelo. Si quieres llevártela bien empieza por tratar mejor a las personas. Esa es una llave que abre muchas puertas. Y si es utilizada con sinceridad todos querrán entrar contigo, de lo contrario te van a aventar el portón. Suma para multiplicar. No restes porque te dividirán.
La resta es la aliada nefasta de la división. Presume su poder cuando aleja a las personas, porque ni ella misma se soporta en los laberintos de su soledad. Entre el afán de protagonismo, confunde el mando con la humillación, generalmente nadie le quiere, le desprecian y a sus espaldas hablan mal de su eficiente gestión: es la mejor para separar, apartar, excluir y reducir el trabajo en equipo a un juego de peones tratados como esclavos.
‘Restacionista’ es quien se vuelve indispensable para el oficio de espantar a la audiencia provocando un público hostil en la institución, el equipo o todas las personas con las que interactúa. Fingen ser las personas de confianza. Generalmente están muy cerca de los jefes, quienes les usan para hacer el mal llamado trabajo sucio. Restan con pasión y fervor.
¿Conoces seres así? Que no se te pegue su mal, porque te parecerás tanto que ni lo notarás. Sé tú y da la mejor de ti.
@JulioCesarHT


