Muy oportuna fue la aclaración de Bobby Cruz al decir que quien estaba sonando el piano en ese solo basado en el Estudio Revolucionario de Frédéric Chopin no era Ígor Stravinsky, sino que Richie Ray estaba utilizando en esa pieza acordes disonantes al estilo Stravinsky para mezclar música salsa con música de conservatorio. Por supuesto, todos nos conectamos enseguida con esa monstruosidad sonora, la velocidad de digitación con la mano izquierda para las notas graves, los acentos de la derecha sobre las agudas, la percusión apenas audible, el final del solo con las dos manos, y lo otro: la altanería de las trompetas, el solo del timbal y el coro en lo suyo Vamos tocando como bestias.
Sonido Bestial se convirtió en una obra emblemática en la que mostró su sello como compositor, salsa a otro nivel, en el que es posible hacer maravillas fusionando los elementos de la música salsa con el jazz y la música de conservatorio. Se necesita ser un tremendo músico para crear sin faltar el respeto a obras tan complejas como este estudio de Chopin que, además de revolucionario, tiene un segundo título conmovedor: Estudio sobre el bombardeo de Varsovia.
Con esa carta de presentación en 1971, la pareja compuesta por Ricardo Maldonado, de Brooklyn, Nueva York, y Roberto Cruz, de Hormigueros, Puerto Rico, se ubicaban en la élite de la música salsa con todas las condecoraciones que venían recibiendo desde 1963, cuando se constituyeron como una máquina de hacer música para el oído y pal bailador, período que duró 60 años hasta el presente en que se retiran de los escenarios.
Período en el que hay que resaltar la fundación de Salvation Records en 1974, cuando se convirtieron al cristianismo creando temas de asuntos bíblicos como La rueda de la fortuna, Conozco al creador, o el más conocido, el hijo pródigo representado en Juan en la ciudad.
Se escuchan merecidamente lindas las frases “se van al uso del buen retiro” y “con la misión cumplida”, Richie a los 81, Bobby a los 88, nos dejan una obra musical descomunal que es un piso sólido dentro de la estructura de lo que se conoce como música salsa, un referente obligatorio para el estudio de su complejidad que puede llegar a niveles de conservatorio, lo cual puede lograrse cuando el pianista estudió en el Conservatorio de Música de Brooklyn, la Julliard School of Music y la High School of Performing Arts.
Lo que más me agradó siempre de Bobby Cruz fue la demostración permanente de tener confianza en su garganta para poner a gozar a la gente sin necesidad de tanta pirueta o baile desaforado. Hizo parte de la personalidad de la orquesta.
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