Se los dije, ¿sí o no? Y no se trata de creerme Max Henríquez, el famoso meteorólogo que anunciaba el estado del tiempo en el noticiero de la noche en televisión. De lo que se trata es de un hecho innegable que tenemos que aceptar: el cambio climático es una realidad y debemos prepararnos para afrontarlo, incluido el carnaval.
Me dijeron de todo en esos memes, desde brujo samario hasta que iba a terminar bailando mapalé como gringo o europeo si continuaba encerrado rogando para que no lloviera ni en la guacherna ni el sábado de carnaval. Esa dolió.
Pero, ¿cómo hago para no preocuparme si pongo las noticias y están mostrando nevadas en todo el estado de Florida con temperaturas que los han hecho salir en ropa de invierno o quedarse en casa para resguardarse del frío? Leyeron bien, escribí Florida, donde hace tanto calor como aquí, están a la espera de que pueda nevar en Miami. Más al norte, en algunos estados de la unión americana y en Canadá, la gente no puede abrir la puerta de la calle por la altura de la nieve, y nevando.
En estos días me llegó un video de un disfrazado de marimonda y con un paraguas para protegerse de la lluvia mientras salta para atravesar la calle esquivando los charcos, lo que me dio una buena idea para vacilarme mi disfraz que incluya un paraguas, por si acaso, nunca se sabe.
Todas estas preocupaciones meteorológicas se deben a que nací un martes de carnaval y, cada cierto tiempo, coincide mi cumpleaños con el sábado de carnaval y, como sujeto cósmico, debo disfrutarlo a plenitud para dejar constancia en mi cuerpo de esa coincidencia. Tengo fotos de mi infancia como constancia, en las que aparezco partiendo el pudín disfrazado, así como todos los que aparecen en la foto, con unos disfraces muy bien confeccionados. Eran tremendas rumbas las que me organizaban mis padres en mi cumpleaños en sábado de carnaval.
Así que, estoy más preocupado que todos estos hermanos míos que los disfrutan de lo lindo y no les gustaría para nada que se les dañaran los planes programados para rumbear estos carnavales y darle gusto al espíritu.
El paraguas representa en estas circunstancias una especie conciencia ecológica para mí mismo, con el fin de no perder la perspectiva aún en ese estado de gozo absoluto, o como lo describiría Celia Cruz: “En el barrio hay 3 días de carnaval. El barrio ya está contento, de alegría es un derroche y sigue la algarabía en el barrio día y noche. En el barrio hay 3 días de carnaval”. Corrección a Celia, aquí son 4 días.
Estoy afinando las congas y calentando los cueros para sonar un guaguancó en mi nombre porque hace rato no sueno el tambor.
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