Compartir:

Son muy vulnerables y corren un auténtico riesgo aquellos que entran a las redes sociales sin conocer con exactitud sus peligros; con un trasfondo social actual en el que se han generado importantes cambios en tecnología, valores, entretenimientos y hasta tiempos de ocio, donde los hijos, sin el mismo grado de madurez y sabiduría de la vida, han superado a los padres en este tipo de conocimiento y se valen de esto para buscar una aislada identidad porque obtienen las respuestas que las redes sociales les ofrecen y al mismo tiempo les permiten notoriedad.

Las personas se olvidan que una vez que cuelgan un contenido en Internet, éste pasa a ser de dominio público; y es como pegar un cartel publicitario en cualquier muro de una esquina callejera y a los pocos días encontrarlo lleno de leyendas, algunas a favor, otras en contra con opiniones bien intencionadas, aunque también pueden darse aquellas con salidas de tono o fuera de todo contexto moral.

Sin embargo, no hay que huir de las nuevas tecnologías, porque nos han facilitado mucho la vida, pero hay que ser especialmente cuidadosos en la adolescencia, aunque también los adultos pueden caer atrapados en las redes y terminar mal enredados en la curiosidad pornográfica, de ahí el significado de formar no solo a los niños sino también a los mayores en el buen uso de las redes y valorar la comunicación personal por encima de la que puedan entablar de manera virtual y, así mismo, destacar las ventajas de conocer al interlocutor frente a los riesgos de no hacerlo, porque el aprendizaje en este sentido ha de ser la base de un Internet seguro, óptimo y beneficioso en nuestra relación cibernética, sin la cual, parece que no existimos hoy en día.

Roque Filomena Angulo