Compartir:

Los soldados y demás víctimas de la tragedia aérea eran los máximos representantes de la clase interesada por el bien de los demás.

“SÍ Colombia está de luto y ahí que respetar”; esa es la manifestación de todos los colombianos que queremos y respetamos a nuestro Ejército, la Fuerza Aérea Colombiana y la Policía Nacional, ante el absurdo accidente del avión de transporte militar, ocurrido a escasos 3 kilómetros de Leguízamo, Putumayo.

Con plena seguridad la mayoría de los colombianos estamos plenamente de acuerdo con el editorial “. ” en el periódico “EL HERALDO” del anterior 27 de marzo, con motivo del accidente que se constituyó en el más grave ocurrido en los últimos 100 años en una nave militar.

El avión no era una chatarrra y no había sido comprado por el gobierno anterior, tal y como lo indicó en forma precipitada el actual mandatario Gustavo Petro; el aparato, acondicionado para transporte militar, fue donado por el gobierno de los EE,UU., a Colombia y se le había hecho el mantenimiento técnico general del caso.

Los soldados y demás víctimas de esta tragedia aérea eran los máximos representantes de la clase interesada por el bien de los demás y por eso pertenecían al Ejército Nacional y la FAC.

Lo absolutamente respetuoso, ante este fatal accidente, es esperar el final de la investigación del acontecimiento y que ahora todos los colombianos brindemos a los seres queridos de los miembros del Ejército Nacional y de la FAC fallecidos nuestro voz de pesar y condolencia y rogar al Creador Supremo para que a los familiares les depare mucha resignación y fortaleza. Honor y gloria a los héroes de la Patria.

Jorge Enrique Giraldo Acevedo

Fusagasugá, Cund.

jgiraldoacevedo@yahoo.es